Ahora que me acuerdo

Benito Taibo en la UTT

Conocí a Benito Taibo por uno de esos prodigios que tiene la red, pues siendo él un usuario célebre de Facebook, contactarlo fue realmente muy fácil. Me llevó a él, antes que sus célebres vínculos familiares, su muy significativa labor en los terrenos del fomento a la lectura, pues desde hace más de 15 años, él se ha dedicado con la camiseta bien puesta, a recorrer los territorios de lo humano, para confirmar que “leer es resistir”. Y desde su ejemplo, son muchos ya los que resisten, atendiendo su llamado a las palabras.

Benito Taibo es un hombre profundamente generoso que comparte su experiencia de vida entre páginas, confirmando desde sus pasiones, que leer es un acto esencial para la vida, si se trata de vivirla. Este pasado martes 3 de marzo, ofreció una conferencia a jóvenes estudiantes de la Universidad Tecnológica de Tulancingo y de algunos bachilleratos invitados. Escribo “conferencia” a falta de un término más cercano a lo que en verdad sucedió: ¿habrá una palabra tribal que nombre al acto en el que un hermano mayor se sienta frente a los recién iniciados, para decirles de los mundos maravillosos que detrás de las puertas sagradas les tocará encontrarse, mientras son otros y otras de los que tomarán provisiones vitales, para fundar los que serán tras los espejos y las ventanas, por las que mirarán mientras sus ojos se van lejos, corazón adentro?

Siempre he pensado en Benito Taibo como en uno de estos en la tribu que guían a los jóvenes en pos de auroras nuevas. He visto cómo su palabra convoca antiguos conjuros que se tornan tormentas y esperanza, mientras los corazones asombrados que lo escuchan abrevan de la fuente multivocal por donde fluyen los decires de miles de años por donde han pasado los que escriben y cuentan de cómo se ejerce este oficio que es “vivir, simplemente vivir”.

Para quien venga a buscar fórmulas en el encuentro con Benito, se llevará la sorpresa grata de que sus conferencias lo que regalan son preguntas; eso me gusta de escucharlo, porque es un hombre que sabe bien que los caminos que no están mediados por las indicaciones frías, que acercarse a la lectura por placer no es sujeto de una receta de repostería, sino de la bendita provocación que reside en las páginas de aquellos que como él, son “libros vivientes”, a la manera que contara Ray Bradbury en su imprescindible Fahrenheit 451. Sé bien que muchos de los jóvenes que asistieron a la Universidad Tecnológica de Tulancingo a encontrarse con el maestro, se llevaron preguntas que los libros habrás de contestar mientras les bulle la palabra pecho adentro y son fundadas preguntas nuevas que tendrán rostros amados.

 “Leo todo lo que cae en mis manos; paso de un género a otro; me divierto mucho con lo que leo”, nos contó Benito aquella tarde, confirmándonos que sus deseos de adolescente se  cumplieron, pues aunque se ha desempeñado en muchos escenarios, creo que él es ante todo un “lector” de oficio, para bien de los que hemos asistido a su palabra. Él  se reconoce como un escritor furtivo, divertido, apasionado, irreverente, entregado y obsesivo. Su novela Persona Normal (2011), ha sido sin duda uno de los sucesos más importantes literatura mexicana reciente, pues no sólo se ha convertido en un libro muy leído, sino sobre todo en un libro profundamente amado, que este año cuenta ya con 14 ediciones y su muy pronta aparición en lugares como Colombia, Argentina y Perú.

La Universidad Tecnológica de Tulancingo está “haciendo camino al andar” al decidir comprometidos, que la lectura tendrá que ser una impronta entre los que asisten a sus aulas. Y no es que un programa de esta naturaleza sea necesariamente innovador en Hidalgo; por el contrario, desde hace años, en nuestra entidad hay iniciativas como esta, pero no todas logran trascender el discurso y formar lectores que lean por el placer de hacerlo. Sin embargo, esta vez yo les creo en la UTT, sé que la experiencia será fructífera y poderosa porque están ocupándose en favor de sus estudiantes. Dar de leer es un acto de justicia; por eso en UTT cumplen en justicia, desde este programa, la consigna de educar para la vida.

Estoy convencido que la lectura hace librepensadores y mejores seres humanos. Ojalá que en nuestros jóvenes fructifique el afán de este programa, y que a través de ellos, nuestro mundo comience a ser mirado con ojos críticos y propositivos; ojalá sea la lectura quien confirme que esto entre todos lo vamos a cambiar. Gracias UTT.

Jamädi, Benito Taibo…