Plegarias políticas

Periodismo patético, gobiernos patéticos

Salvo honrosas excepciones, el periodismo que se hace en algunos estados de la República es verdaderamente patético; uno se preguntaría si realmente es periodismo o simplemente “tiro al blanco”.
Los factores que inciden directamente en la falta de calidad informativa son el dinero, el poder y la fama, aunado a que en las universidades ya no se enseña el noble oficio de reportear e informar con veracidad, oportunidad y trascendencia.
Y en esta ocasión hablo de los periodistas de provincia porque son los peor pagados en el país, a diferencia del Distrito Federal donde son reconocidos económicamente un poco más por el trabajo que realizan.
Cualquiera dirá que también en la capital del país se hace periodismo basura, tanto o más descarado como el que se puede observar en los estados. No podemos negarlo.
La diferencia radica en que en la capital los reporteros, editores, fotógrafos o columnistasno se dejan corromper por una necesidad estrictamente económica, sino por presiones directas de la empresa editorial para la cual trabajan o bien, por fama y poder.
En cambio, en las entidades federativas los medios de comunicación, aparte de corromperse y obtener dinero a manos llenas, dejan corromper a sus empleados por el simple hecho de no poder pagar por sí misma la nómina.
Hay gobiernos que pagan la nómina de toda una redacción informativa por el simple afán de no ser tocados, vulnerados o ventaneados por los medios de comunicación, para no ver alterados sus cotos de poder.
Hay administraciones estatales y municipales que crean, inventan y solventan periódicos trianuales o sexenales para golpear a sus enemigos políticos y consolidarse política y económicamente.
Todo eso sale del dinero de los ciudadanos, ni más ni menos; a la gente de a pie, que no tiene nada que ver con los factores de presión y que se dedica a trabajar todo el año como burra, le cuesta muchísimo mantener a la bola de zánganos que viven de los gobiernos.
También termina pagando los salarios de muchos de los que trabajan como periodistaso comunicadores –sin serlo-, que además de inútiles intentan hilar una nota informativa con una redacción espantosa y poco consumible.
Periodistas y comunicadores de profesión y oficio, de vena, que ayer trabajaban de manera crítica y profesional, con elevado nivel de denuncia y orientación ciudadana, hoy se ven maniatados, sometidos, obligados por sus propias empresas noticiosas a cambiar de perfil.
Insisto, no estoy hablando de todos, porque afortunadamente en el interior del país y en el Distrito Federal, aún quedan varios guerreros de las noticias –a mi me gusta llamarlos dominicos de la información- que intentan, a costa de todo, a pesar de todo, hacer a diario un periodismo digno.
¿Es indigno como medio de comunicación recibir publicidad de un gobierno municipal, estatal o federal? Por supuesto que no; lo insultante es dejar de ser uno mismo, crítico y profesional, por presiones de quienes encabezan esas administraciones.
Como jefe de información me tocó ver cómo el director de un periódico ordenó publicar, en cabeza de portada durante 17 días consecutivos, notas informativas en contra de un alcalde por el simple hecho de ser del Partido Acción Nacional, quien además no quiso soltar dinero.
¿Se vale? ¿Es lícito? Los lectores eran quienes menos le importaban porque no vivía de ellos; ese director terminó por llevar a pique a ese medio de comunicación de reconocida firma. Hoy ese medio, como muchos otros, terminó viviendo de lo que da el gobierno del estado.
Si como ciudadanos (lectores, radioescuchas y televidentes) queremos tener un periodismo veraz, crítico, oportuno y ameno, tendremos que obligar a los medios de comunicación a dar la información que merecemos.
Los dirigentes de las cúpulas empresariales, ahora llenos de miedo por las presiones gubernamentales, callados y sometidos por la voz del mandatario en turno, también deben seguir levantando la voz.
De entrada, todos tendríamos que dejar de consumir esos medios de comunicación basura, ignorarlos; y si los medios no nos dan lo que queremos, tendríamos que crear e impulsar asociaciones críticas, capaces de denunciar todo lo malo que nos afecta.
2014 puede ser un buen año para mejorar como medios de comunicación, para redefinir el camino editorial, para sopesar si realmente podemos vivir de la información imparcial, lo más objetiva posible, eficaz y útil para la gente.
Las universidades de provincia que ofrecen carreras de periodismo y comunicación, tienen que seguir alentando el pensamiento crítico e independientecomo una forma de ser contrapeso y equilibrio de los grupos de poder.
Hay que recuperar la dignidad del periodismo que se hace al interior de la República, como en los viejos tiempos, y ese es un asunto que compete a todos.