Plegarias políticas

Panistas “sacacorchos”

Como el Partido Acción Nacional -el histórico PAN- está hecho bolas, pues a los ciudadanos no nos queda más que desenredarles la maraña en la que se encuentran.
Uno se preguntará porqué tendríamos que hacerlo nosotros si ni militantes o dirigentes somos; bueno, porque a todos como ciudadanos nos cuesta muchísimo dinero mantener a esa bola de zánganos “enfiestados”, mientras ellos se divierten a sus anchas y a nuestras costillas.
Y si no, pregúntenle al rancherote de José Luis Preciado Rodríguez, el naquísimo coordinador del PAN en el Senado de la República, quien reconoce haber tenido excesos en las pachangas que organizó recientemente en la Cámara Alta.
Antes que todo, quiero precisar que no todos los panistas son “sacacorchos” ni viven del erario; muchos de ellos son militantes y dirigentes comprometidos que han ofrecido su tiempo para hacer de este país algo más hermoso y democrático.
Salvo ese puñado de héroes y luchadores sociales, los demás están hechos para ser arrojados al contenedor de los desperdicios políticos; todos ellos ingresaron al blanquiazul para desfondarlo y hacerlo trizas.
Ante el triste panorama que vive ese partido desde hace quince años consecutivos, no nos queda más que dar algunas recetas para ayudar a sus dirigentes nacionales y locales a terminar, de una vez por todas, con el partido.
1) Sigan metiendo, a raudales, a gente de otros partidos que ni sienten nada por el PAN ni le tienen respeto o la mínima consideración, mucho menos reconocen su aportación histórica.
2) Sigan metiendo esperpentos al blanquiazul, gente que ni tiene los estudios, ni la educación ni la capacidad suficiente para ocupar espacios de liderazgo social; son políticos que se salen de Garibali y del Tenampa para ir a “trabajar” horas después a las cámaras de Diputados o Senadores, a sus gobiernos y alcaldías.
Mientras el PAN siga colocando a casineros, antreros y rancheros maleducados a sus espacios de control, a su dirigencia, este partido, este país no dejará de ser una gran cantina y zona de confort para los mexicanos.  
3) Sigan dormidos en sus laureles, dejando retornar al poder a sus enemigos históricos (muchos de ellos disfrazados de panistas), que como todos los ciudadanos pueden ver, lo único que hacen es poner en ridículo al país en el extranjero.
Si la militancia panista no cambia, el blanquiazul estará viviendo los últimos momentos de su historia. Es un partido que ya no da para más, que ya no le sirve al país así como está.
Con partidos políticos como éste (y otros más), con políticos naquísimos como los del “Nuevo PAN”, pro-mariguanos estilo Fox, México no dejará de ser una gran barra de casino o de cantina, enel concierto de naciones. Seremos nada. Dan pena ajena.