Plegarias políticas

Mandelistaso… mandilones

¿Quieres ser mandelista? Exige a tus gobiernos municipal, estatal y federal que trabajen por ti o quítalos de esos puestos

Ahora resulta que todos en México somos “mandelistas”; ahora resulta que todos estamos llenos de ese espíritu libertario y que somos capaces de luchar y dar hasta la vida por nuestro país. Romanticismo barato.
Asumir una bandera de mártir de la política es lo que menos le queda a los mexicanos, por ser quienes menos han aportado a la apertura, al consenso, al avance democrático de su país, a diferencia de las naciones latino y sudamericanas.
Mientras en Chile y Brasil, por ejemplo, se crece en todos los sentidos (política, social, cultural e industrialmente) en México vamos como los cangrejos: un pasito para adelante y cinco para atrás.
Y las naciones no necesitan tener mártires para derruir dictaduras, para acabar con los gobiernos espurios; no necesitan derramar más sangre entre hermanos para ser progresistas y modernos. Eso ya pasó de moda.
Ahora los ciudadanos son los que marcan la pauta en los países, son los que mandan y dictan las reglas del juego, pese a todo el poderío que pudiesen tener las oligarquías financieras y políticas.
Más allá del posicionamiento político, ideológico o doctrinal que asuman, personajes como Nelson Mandela deben permanecer en los anales de la historia por la aportación que hicieron a la humanidad.
Este “ícono global del autosacrificio”, como lo reconocen las naciones, pasó 27 años en prisión y fue un ejemplo de reconciliación y perdón tras ser puesto en libertad; en lugar de cobrar venganza dio el beso cristiano de la indulgencia a quienes lo llevaron a la cárcel.
El “Tata” o “Nuestro Padre”, como le llamaban cariñosamente en Sudáfrica, insistía que los auténticos líderes debían estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo.
¿En el México contemporáneo quién lo ha hecho? ¿Sacrificarlo todo? ¿Dejar a un lado mis empresas para hacer política de la buena? ¡Cómo crees! ¿Confrontarme con los dirigentes de mi partido y hacerles ver que están equivocando el camino? ¡Ni que estuviese loco!
En el México moderno son pocos –contados con los dedos– los políticos que han valorado el sacrificio pleno para alcanzar la democratización y fortalecimiento de la ciudadanía.
Por el Partido Acción Nacional (PAN) podemos mencionar a Manuel J. Clouthier, “Maquío”, quien después de dar la batalla electoral y sacudir la conciencia de millones de mexicanos “murió” el 1 de octubre de 1989 en un aparatoso “accidente” de tránsito.
Por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está Luis Donaldo Colosio, brutalmente asesinado en Lomas Taurinas por quienes vieron amenazados sus intereses grupales (de mafia pura).
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) no le ha dado ningún mártir político a esta nación –afortunadamente–, pero ha tenido figuras clave que han abierto los canales de pluralidad que tanto piden los mexicanos. Heberto Castillo sería un claro ejemplo de ese modelo de lucha.
De no ser por los movimientos sociopolíticos de “izquierda” y de “derecha” (honor a quien honor merece), que generaronmás conciencia social y debilitaron las dictaduras en este país, México seguiría viviendo en la mediocridad de siempre.
En México si realmente queremos ser “Mandelistas” lo primero que debemos hacer es dejar de ser “mandilones” (miedosos, tímidos, cobardes, pusilánimes) del poder.
¿Quieres ser mandelista? No elijas a los políticos de siempre, que únicamente se dedican a robar ¿Quieres ser mandelista? Exige a tus gobiernos municipal, estatal y federal que trabajen por ti o quítalos de esos puestos.
¿Quieres honrar la memoria de Nelson Mandela, Martin Luther King, Emiliano Zapata y otros mártires sociales que nos han dado patria? Deja de leer, escuchar o ver esa prensa que se vende al mejor postor y únicamente te engaña.
Sal a la calle y lucha por tus derechos; levanta la voz; apunta con el dedo índice a los políticos espurios y quítales poder; democratiza tu entorno, tu comunidad; aboga por los más desprotegidos y haz algo más por ellos. Así honrarás a los pocos o muchos Mandela que han dado hasta la vida por la gente que tanto aman.