Plegarias políticas

Fuerza Universitaria

La juventud impone, no me queda la menor duda; su fuerza y vigor quedan de manifiesto en todo lo que hacen en la vida y por la vida: expresiones culturales, manifestaciones sociales, encuentros universitarios, por señalar algunos casos.
Con ese entusiasmo que los caracteriza van imprimiendo un sello particular y van desplazando a las sociedades flojas, desganadas, cansadas, hartas de todo lo que reciben de sus malos hijos, de los malos ciudadanos.
Las naciones modernas se caracterizan por arrasar con todo lo que se les pone en el camino, como si fuesen turbulentos ríos que van abriendo su cauce sin importar lo que tienen enfrente.
Eso es importante porque los países adormilados, las comunidades perezosas tienden a desaparecer del mapa de la comodidad, donde los más entusiastas y vehementes, donde los más apasionados dicen “Quítate porque ahí te voy”.
En el futbol podemos verlo: cuando juegan los países europeos (selecciones o equipos) se genera una gran expectativa porque todo el mundo quiere ver su talento, disposición y entrega en el terreno de juego.
Lo mismo podemos decir de los jugadores argentinos que nos dan lecciones de inquebrantable ánimo (aunque pierdan), porque aunque van por los títulos y las copas lo que más les mueve es el entusiasmo, la competencia al límite, al extremo.
De los mexicanos no estoy tan seguro de decir lo mismo, ya que tal parece que su ánimo de ganar, de triunfar, de comerse al mundo no es esa necesidad de trascendencia, sino de vil lucro donde lo que más importa es el dinero.
Pero ese es un mal ejemplo que nos han dado los adultos (políticos, empresarios, educadores), al menos los de las últimas tres últimas décadas, quienes se ufanaron de ir por el camino más fácil por encima de sus valores y de sus principios.
Lo que más han visto los jóvenes de sus mayores en los últimos 30 años han sido transas, corrupción, enredos, cochupos, trampas, deslealtades, traiciones y todo lo que huele a podredumbre.
Por eso ya no disfrutan platicar con la familia, con los padres, con los hermanos, porque más allá de que nacieron en el mismo seno no hay mucho que los identifique, por eso se sumergen en el mundo de la tecnología que también termina por ahogarlos.
Por eso, en muchas ocasiones, también se refugian en la vorágine de las drogas, de los enervantes, para tratar de olvidar la espantosa realidad en la que viven debido a la pobreza económica, a la ausencia de cariño o a la podredumbre de valores.
Pero como hoy no quiero ser ni parecer pesimista me voy a referir a todos aquellos jóvenes, principalmente universitarios, que a diario nos dan muestras de tesón, de enjundia, de feroz lucha en el campo de las ideas.
Ya como coordinador de la facultad de Comunicación de una importante universidad poblana (la UPAEP) he tenido el gusto de convivir con estudiantes –todos ellos muy jóvenes- que se arriesgan a darlo todo con el fin de ser mejores.
Tenemos el reciente caso de Carmen Valle, una estudiante de Filosofía que se metió a la cueva de los leones para enfrentarse a las fieras del debate político, sin importarle obtener o no una medalla.
Su intención era quitarse el miedo, participar, dejar ejemplo, dar muestra de que se puede trascender sin importar el peso intelectual o social de sus contrincantes; su propósito era medirse, sentirse ella misma. Y lo logró.
Se topó con chavos aguerridos, experimentados, con algunos cuantos años de militancia en partidos políticos (especialmente el PRI, en su Frente Juvenil Revolucionario); de hecho quien ganó el debate político fue un joven abogado con maestría en la BUAP.
Carmen Valle obtuvo el segundo lugar, ganándole a estudiantes de diversas universidades; su réplica y contrarréplica, su argumentación y contra argumentación, el manejo de los datos fue estupendo. Descubrió una nueva parte de sí misma: el don de la palabra y de la sana confrontación de ideas.
Y lo mismo se puede decir de los cuatro equipos de jóvenes universitarios de la UPAEP, Tec de Monterrey, BUAP (todos poblanos) que participaron en el Premio Qualitas organizado por A Favor de lo Mejor AC.
Presentaron sus historias de vida (Storytelling) con contenidos de valor, demostrando ser capaces de comunicar y difundir mensajes sanos para una sociedad que lucha por no dejarse devorar por una programación para idiotas.
Esos son los nuevos universitarios que luchan, que combaten por tener una sociedad más enérgica, más apasionada, mejor orientada, lejos de los “ruidos” que únicamente evaden, enajenan, manipulan, desinforman y crean desorden.
Esas es la Fuerza Universitaria que demanda más espacios en la sociedad, en los gobiernos, en los partidos políticos, en los medios de comunicación, con la única idea de aportarle algo de valor a la comunidad.
Bien por ellos y bien por los maestros y padres de familia que los han acompañado en todo este camino de esfuerzos, de sacrificios, de honorabilidad y superación personal y colectiva. Después daremos más ejemplos de buena vida.