Plegarias políticas

Ernesto, Juan Manuel y Gustavo

Dicen mis amigos que estoy peleado con los partidos políticos. No lo creo. Están confundidos y poco informados. Los partidos políticos están peleados conmigo, tanto como lo están con el resto de los ciudadanos partidistas y apartidistas.

Soy un simple ciudadano de a pie al que le encabrita estar pagando con nuestros elevadísimos impuestos el sueldo de estructuras gastadas y aburridas que sirven de muy poco al fortalecimiento de nuestra democracia.

El caso del PAN es realmente patético; dejó de ser un partido al servicio de su militancia y de la sociedad para convertirse en una burbuja de poder con beneficios exclusivos para su dirigencia.

¿Qué le ha aportado Ernesto Cordero a los mexicanos? Para ser honestos, absolutamente nada; un personaje que incluso fue ofensivo con millones de mexicanos al plantearles que pueden vivir, bien y a toda matraca, con tan solo seis mil pesos mensuales.

Se le conoce más o menos por el buen debate que dio cuando fue candidato a la Presidencia de la República, pero más allá es un cero a la izquierda aún para los mismos panistas.

Se arrodilla y sirve a los intereses exclusivos de un ex presidente de la República egoísta, vengativo, rencoroso, anclado a sus debilidades, que apenas será recordado por un puñado de locos.

¿Qué le ha aportado Juan Manuel Oliva a los mexicanos? Absolutamente nada. Nuestro colega periodista no solo no hizo nada de interés y beneficio por los guanajuatenses a quienes gobernó, sino que está en la mira de los aparatos de justicia de su Estado a los cuales, tarde o temprano, tendrá que rendir cuentas de manera directa.

¿Tendrá los tamaños suficientes para liderar y recuperar la esencia histórica del panismo? ¿Es el dirigente nacional carismático, arrasador, motivador, dispuesto a darlo todo por esas causas justas que necesitan los mexicanos?

No me viene a la mente nada bueno, positivo ni optimista al tratar de vincularlo con el PAN, con México o la política; para ser sincero, el enigmático Juan Manuel Oliva sólo cautivará y engañará a los panistas más mensos que siguen pensando que es el "mal menor".

Finalmente tenemos el perturbador y dramático caso de Gustavo Madero, quien de líder, generador de causas nobles, impulsor de México, no tiene nada.

Ha sido un portavoz inservible para el panismo nacional; políticamente se le nota más débil y famélico que Rocinante que, por lo menos y pese a su escasa vigorosidad, libro mil batallas gloriosas para su amo Don Quijote.

Pero todos ya sabemos quién es el amo de Madero: ¿El PAN? No; ¿Algunos panistas? No; ¿Algún ex presidente de México? Tampoco; es el Sistema (con todos sus millonarios beneficiarios), entre ellos uno que otro gobernador neopanista.

Estos son los tres personajes que compiten por la dirigencia del PAN, un partido político por el cual millones de mexicanos han apostado con el único fin de salir de una espiral de desencanto político.

La respuesta del PAN ha sido nula y descarada y lo seguirá siendo en tanto impulse "liderazgos" como los tres que ya comentamos.