Plegarias políticas

Duro 2014 para los mexicanos

Quizá la mayoría de los mexicanos no entienda los enredos de la micro y macro economía, ¡pero cómo la sufre a diario!, principalmente al ir a la tienda de la esquina y corroborar que todo subió de manera escandalosa.
En esta temporada navideña los vacacionistas tuvieron que soportar, minuto a minuto, el mensaje que voceaban las principales empresas transportistas, anunciando el incremento de 16 por ciento a los pasajes a partir del uno de enero.
Con eso y con el llamado “gasolinazo” iniciamos los mexicanos el 2014, en espera de los incrementos que comenzarán a darse en cascada en aquellos productos considerados como “no alimentarios” y que en gran medida consumimos en casa.
Los amantes de las botanas, los dulces, el pan y otros alimentos con más de 275 kilocalorías por cada 100 gramos, tendrán que pagar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 8 por ciento.
Y quienes tienen mascotas como parte de la familia también se verán afectados con esta carga fiscal que impuso el gobierno de Enrique Peña Nieto, ya que tendrán que asumir el costo de 16 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de los alimentos que consuman.
Nuestro flamante secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien recibió hace unos días el reconocimiento como ministro de Economía Exitoso en el Mundo, asegura que México podría crecer hasta 3.9 por ciento, pese a que el mismo Banco de México (Banxico) augura lo contrario.
Por lo pronto, a través de millonarios anuncios pagados a las televisoras, radiodifusoras y demás medios de comunicación, el gobierno federal nos hace creer que con las reformas aprobadas nuestra economía de bolsillo se verá reflejada con ganancias.
Quizá le faltó decir que no será este año, ni el otro ni el que le sigue, sino dentro de una década cuando comiencen a darse estos “beneficios” que obtendremos debido a la reforma energética que nos enchufaron sin consultarnos.
¿Será que debemos creer lo que dicen nuestras autoridades federales cuando todo se hizo bajo el agua, bajo presiones y amenazas a las principales fuerzas políticas del país?
¿Qué negoció el Ejecutivo federal con las dirigencias nacionales de los partidos políticos para lograr la aprobación de estas modificaciones constitucionales a las que siempre se opusieron?
Quizá los “políticos de oposición” tienen demasiada cola que les pisen para haber dado el voto aprobatorio en las cámaras legislativas; quizá estén metidos hasta las cachas en asuntos de casinos, gasolineras y demás jugosos negocios con los cuales podrían meterlos a prisión.
Nada de esto sabe bien a bien la mayoría de los mexicanos, pero lo que sí comprende es que los que pagarán los platos rotos con estos incrementos serán los obreros, los campesinos, los universitarios recién egresados, todos los asalariados que mes con mes tienen que pagar puntualmente sus impuestos a Hacienda.
¿Y nuestros queridos y respetables representantes populares, cuánto sufrirán con estos impuestos? Absolutamente nada; terminarán pidiendo una partida excepcional a sus bancadas para seguir yendo a las cámaras de Diputados y Senadores a mamar de la ubre de la Federación y seguir durmiendo en sus laureles.
Nuestros alcaldes y gobernadores seguirán viajando por el extranjero, con todo y familia, para disfrutar de unas merecidas vacaciones por todo el esfuerzo que han hecho a favor de sus gobernados.
Seguirán proponiendo y construyendo “trenes bala”, “ruedas de observación”, “teleféricos” y demás pendejadas (¡perdón, demás cosas supérfluas!) que sirven para un carajo a los mexicanos de a pie.
Con toda naturalidad, la inseguridad en el país se va a disparar sin que las autoridades puedan hacer algo para frenarla; aunque la pobreza no es la única causa que genera desorden, caos y delincuencia, sí es uno de sus principales proveedores.
Los mexicanos no tendrán más remedio que estar alertas, porque con toda seguridad los delincuentes (viejos y nuevos, pequeños y grandes) tomarán de nuevo las calles para hacer sus fechorías.
Todo esto, además de que lo dicen los especialistas, lo vienen repitiendo los taxistas, los dueños de las tienditas, los peluqueros y estilistas, los albañiles, los trabajadores asalariados y amas de casa que ven la situación más extrema.
2014 será un año durísimo para los ciudadanos que no dejarán de trabajar para sacar adelante a su familia; esperemos que estos pronósticos fallen, pero los números son fríos y nuestrospolíticos, lamentablemente, siguen siendo los de siempre.