Plegarias políticas

Creo en Ti

Creo en ti, no hay razón para dudarlo; creo en ti por lo que representas para el mundo, por lo que eres, por todo lo que le has dado. Eres roca y columna.

Mi espíritu se deleita al contemplar tus pasos, tu andar. Tu sola presencia me estremece como hombre por ser ángel encarnado y fuente de todo placer. Te admiro por ser mujer.

Das lecciones de grandeza a cada instante. Lo haces por tu hombre, como amante; por tus hijos, como madre y por los varones del mundo, por ser mujer. Nada te importa más que entregarte a ellos y protegerlos.

Tienes temple para todo, sacas fuerza de la nada aún en situaciones de desastre y dolor; muy poco haríamos los hombres sin tu presencia, porque tu furia y coraje los sacas del corazón. Ese es tu templo, tu piedra de sacrificios. Todos somos tus hijos. Tú eres nuestro vientre y nuestro altar.

Eres cobijo ante el temor. Los miedos se nos quitan al tenerte cerca. Eres madre que ahuyenta los espantos nocturnos. Tus rezos y plegarias nos salvan, nos redimen, nos dignifican. No hay barreras entre el cielo y tú.

Eres esposa que siempre escucha y acompaña; eres brújula que orienta y un firme timón. Nuestra barca iría sin rumbo de no ser por ti. El poder, la fama y los falsos placeres nos pierden cuando tú no estás. Es fácil extraviarnos en nuestros propios infiernos lejos de ti, que eres salvación. Eres balsa que nos rescata en medio de la mar y bálsamo que alivia el dolor.

Eres hija del mundo y dueña de él. Nada somos sin ti. Nuestra pobreza es extrema cuando se ausenta el amor, cuando te ausentas tú. Cuando te perdemos. Todo es liviano si en este andar estás a nuestro lado. Es mentira que seamos fuertes por causa propia. Tú eres el cimiento de esta débil estructura llamada "hombre".

Somos reyes porque eres la corona y el imperio, quítanos tu presencia y seremos siervos; somos firmamento porque eres luna, quítanos tu presencia y seremos oscuridad. Eres el ropaje que nos da elegancia y hermosura. Eres el aura que destella en nuestro espíritu. Dejamos huella en el mundo porque tú nos enseñas a pisar fuerte.

Sin embargo, cuánto daño te hemos hecho. Tienes el andar un tanto lento por la injusta carga que te hemos impuesto. Hemos abusado de ti hasta el cansancio por el simple hecho de ser mujer. Nos hemos saciado más de tu cuerpo que de tu alma en forma torpe.

Hemos convertido todo en una farsa para sentirnos más "hombres"; falsamente hemos creído que ofenderte aumenta nuestra hombría. Nos sentimos dueños de la vida sin darnos cuenta que la vida eres tú.

Por eso hoy quiero ir a tu rescate, por eso hoy y todos los días quiero festejarte, celebrarte, reconocerte, protegerte, admirarte y bendecirte. Gracias por ser toda una mujer.