Plegarias políticas

Cambios de fondo… y de colaboradores

A nadie le debe quedar duda que el poder hegemónico no está en la Presidencia de la República, sino en las cúpulas empresariales

México es un barril sin fondo desde hace muchos años, prácticamente desde que los políticos de antaño (mejor dicho, los políticos de todos los tiempos que no dejan de joder al país), saquearon las arcas. Que costosa ha resultado la recuperación de la gente.
Por eso hay millones de pobres (por lo menos 60), por eso la cuarta parte de la población (25 millones) está habitada por miserables que viven en casas de láminas y de cartón, comiendo lo que pueden.
Desde que tengo uso de razón, sexenio tras sexenio, he escuchado decir a los presidentes de la República que va a cambiar todo de fondo, de raíz, "pero necesitamos reformas estructurales". Y de allí no pasan.
Discursos demagógicos que únicamente lanzan palabras al aire que no convencen a nadie; lo mismo ha sucedido con mandatarios priistas que con panistas. Ninguno da buenas noticias, ninguno avanza, ninguno convence ni concreta. Y así se nos va la vida.
El presidente Enrique Peña Nieto actúa igual que sus antecesores, como si se rigiera por las normas del sistema (político) y no por las de su partido, el Revolucionario Institucional.
A nadie le debe quedar duda que el poder hegemónico no está en la Presidencia de la República, sino en las cúpulas empresariales (las llamadas oligarquías económicas-financieras) y en el cerrado círculo de los hombres de negocios, quienes controlan todo a su antojo.
No obstante, estos mismos hombres de poder parecen confundidos con quienes pusieron en las elecciones pasadas en la cima de la política, porque no ven rumbo ni progreso con lo que se está proponiendo desde las estructuras.
Tal parece que tan sólo unos cuantos políticos y empresarios son quienes dicen "hasta dónde llegar" y qué tipo de país se quiere tener, aunado a lo que también dictan (pero a la fuerza, con sangre) los poderosos vinculados con el crimen organizado.
Desde mi punto de vista, es realmente penoso que al presidente de este país se le esté yendo el tiempo de las manos, sin poder conciliar un acuerdo digno con los opositores. Su mensaje no conmueve ni plantea algo que sacuda la conciencia de la gente, de los ciudadanos.
¿Está dispuesto a arriesgar todo por hacer que este México sea diferente? Lo dudo. Considero que es tiempo de convocar a los mejores hombres y mujeres de la República –más allá de su filiación política e ideológica–, para sacar a este país adelante. Es tiempo de realizar cambios en su gabinete.
Desde un principio debió haber convocado a una auténtica modernización social y política para hacer de esta nación algo diferente a lo que se tiene desde hace décadas. Para sacar al país del penoso sitio en el que se encuentra, aunque aparente otra cosa.
Sólo los hombres de altura pueden hacerlo, sólo los auténticos hombres de estado pueden conseguirlo, con el apoyo de todos los sectores sociales. Solos no. Nunca. Jamás.
El presidente de la República no puede quedarse en las buenas intenciones y hacer planteamientos tardíos; política es conocer los tiempos y política es arriesgarlo todo desde un principio. Lo demás es simulación y fracaso ¿Hasta ahí quiere llegar?