Plegarias políticas

Antonio Gali: saving Puebla

“Saving México” es la expresión puesta en boga por la revista Time, gracias a la fabulosa cantidad  de $576,000.78 pesos que le pagó Presidencia de la República a Warner con tal de hacer lucir a un presidente gris, desorientado, debilucho políticamente y sin una clara presencia en las esferas de poder.
Una expresión que sin haber sido medida y pesada correctamente por los asesores políticos, alcanzó un impacto altamente negativo en quien ahora gobierna esta nación, porque hasta ahora no ha protegido a México de nada que valga la pena.
El verdadero juez que avala o desaprueba el ejercicio diario de un gobernante en el país no es una revista, un periódico o unas televisoras monopólicas, sino la misma ciudadaníaque se imponepara expresar si se están haciendo bien las cosas.
En Puebla, por ejemplo, las cosas no están para ser aplaudidas; de la noche a la mañana nos despertamos con la noticia de que un grupo de sicarios ametralló el bar “La Patrona” por un estricto choque de intereses.
Días después un capo de capos del narcotráfico fue detenido en el fraccionamiento La Vista; Daniel Fernández, alias “El Pelacas”, vivía a sus anchas, sin ser tocado, en esta cada vez más peligrosa ciudad.
Lo peor de todo para los ciudadanos fue saber que elpresunto colaborador de Joaquín “El Chapo” Guzmán y presunto secuestrador de Diego Fernández de Cevallos, vivía en casa de Alberto Amador Leal, delegado de la Secretaría de Gobernación en Veracruz. Todo un asco.
¿Sabrá la revista Time que funcionarios públicos de altísimo nivel en nuestro país son los que protegen (“saving”) a los principales jefes del crimen organizado? O como muchos otros medios de comunicación, prefieren extender la mano, cobrar bieny hacerse de la vista gorda ante todo lo que maltrata a este país.
Antonio Gali Fayad, a partir de ahora, tendrá que hacer a un lado la bohemia, el esplendor, los festejos palaciegos que tanto gusta a todo gobernante, para centrar su atención en lo que más necesitan los poblanos (comida, vivienda, educación, seguridad, trabajo).
Lo que menos requiere la gente son despilfarros, portadas y portadas de revistas donde aparecen los alcaldes, gobernadores y demás políticos salvando sus propios fracasos (¿cuánto sale de nuestra bolsa en Puebla por esos estúpidos caprichos?).
Hoy, más de la mitad de la población en la ciudad de Puebla pide a gritos ser salvada y rescatada de todas las penurias que vive a diario y las carencias que sufren.
Hoy más que nunca, Puebla ciudad necesita tener un alcalde que se arremangue la camisa, que se faje los pantalones y vaya a las colonias olvidadas a dignificar un poco a quienes viven en el fango.
“Saving Puebla” debe dejar de ser una simple expresión de mercadotecnia políticapara convertirse en una expresión real, impulsada por alcaldes más sensibles, más humanos, menos divinos y enfiestados ¿Podrá Antonio Gali con todo esto?