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Robo de hidrocarburo. Nostalgia social

El robo de hidrocarburo que acontece en el estado de Puebla en el llamado "Triángulo Rojo" es la prioridad del gobierno estatal, y en segundo lugar la reacción tardía del gobierno federal.

Este delito es el resultado de la desatención y falta de coordinación entre los diversos órdenes de gobierno por años.

El policía municipal fue abandonado, no escuchado e ignorado dentro de sus funciones como primer respondiente ante el llamado de la sociedad, conoce su comunidad y qué delitos se están generando, desplazando o extinguiendo; se le abandonó ¡que esperábamos! Lo inevitable, que fuera superado.

La política federal ante el delito proveniente de la delincuencia organizada, ha sido la respuesta de confrontación en todo el país, la cual generó que se desplazara el delito a otras regiones que en la antigüedad se consideraban como zonas de pacto o tránsito de la delincuencia organizada como el caso del Estado de Puebla.

Ante la estrategia de guerra contra su población de las fuerzas armadas se ha generado más y más violencia, recrudeciéndose los métodos que atemorizarían a la sociedad y grupos rivales delincuenciales.

Ante este flagelo social del robo de hidrocarburo la solución no está en detener a toda una población desde niños, jóvenes y adultos mayores que participan en menor escala.

Por el robo de hidrocarburo la mayoría de ciertos lugares han sido beneficiados por el creciente ilícito y sus frutos, y la solución no es crear más cárceles, o que sean más seguras para aislar a los delincuentes, lo que debe generar el Estado son condiciones sociales que permitan ocupar a su población en la producción interna de la zona y con ello destruir el delito desde su raíz que es la pobreza.

Aplicar el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado contra su población, genera la distorsión social del poder público que se convierte ahora en el enemigo social porque pierde cada vez más la fuerza de las instituciones jurídicas, y el disconforme con el ente de gobierno se aleja de la normatividad estatal y crea la cultura no de la violación sistemática de la norma, que es la cultura mayoritaria en el país, sino la conformación de la cultura de la comisión de delitos como única forma de vida de los ciudadanos modernos (jóvenes).

Y los referentes éticos que deberían ser los gobernantes, no lo son, algunos adultos y otros mayores desafortunadamente están infestados de corrupción, autoritarismo y saqueo del país, como historia de poder ancestral, y por el contrario, si ese espacio de referencia lo ocupan los futbolistas o cantantes de banda, que queda de nuestro país.

ALBERTO ZENTENO MEZA