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Las remesas de dinero desde Estados Unidos a México: el caso del presidente electo Trump

La jornada electoral del 8 de noviembre pasado destacó la inesperada participación del ciudadano americano habitante de ciudades consideradas bastiones sólidos del partido demócrata, como son Michigan, Wisconsin y Pensilvania.

Fueron importantes las propuestas de índole económica y migratoria del candidato republicano que lo llevaron a ser electo, contra todos los pronósticos y encuestas. Dentro de las primeras destacan el fomento al desarrollo económico mediante la generación de empleos y la recuperación de los perdidos a partir de los acuerdos de libre comercio celebrados con diversas naciones incluido nuestro país.

Sin embargo, en complemento al empleo y desarrollo económico interno, la política migratoria promovida por Donald Trump también fue causa fundamental del resultado, ya que, contrario al planteamiento de la Secretaria de Estado y Senadora Hillary Clinton, consistió en restringir la naturalización de aquellos que se hallan ilícitamente en territorio de ese país, y que violan su calidad migratoria o en su caso, careciendo de ella mediante un internamiento indebido y sin registro por parte de la autoridad fronteriza, lo cual impacta en la demanda de empleos y ocupación de la población.

Es en este punto toral en el que la propuesta de impedir el cruce fronterizo ilícito se sitúa el levantamiento de un muro que obstaculice la clandestinidad y lo dificulte en lo más posible.

Lo que resulta inviable jurídicamente es la imposición a una nación fronteriza para que sufrague su construcción, sin que sea producto de una debida negociación que beneficie a ambas partes, en protección de los derechos de quienes, por la necesidad, ponen en peligro su vida a merced de insensibles mercenarios que hacen del tránsito ilegal transfronterizo una empresa millonaria. Es importante analizar qué beneficios traería a México, en protección igualmente de nuestros habitantes, más allá de la falaz integración que ilusamente pudiera advertirse en el tiempo contemporáneo.

A mayor abundamiento, los Estados Unidos de América se distinguen por promover la libertad económica y la libre empresa, por lo que intimidar a los negocios encargados del envío de remesas a nuestro país se advierte como inimaginable por atentar a las garantías que ese país concede a sus propios sectores, sin dudar de la poca popularidad que le atribuiría al reciente Presidente electo con su propia población. Así, la construcción del muro se ve como una obra que se producirá pero que, atendiendo a las circunstancias, resultará pagada por el propio interesado y no por nuestro país.

ROBERTO MENDOZA ZARATE