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Las redes sociales en la educación superior

La globalización, como fenómeno económico que nos centra en un mundo interconectado y lleno de información, ha impactado profundamente la manera en que los seres humanos del siglo XXI se comunican. Por su parte la educación superior, basada en un proceso comunicativo activo que forma e instruye en habilidades y competencias laborales a las personas, ha recibido indiscutiblemente el impacto positivo del desarrollo tecnológico en las aulas, interconectando a los seres humanos en la búsqueda de respuestas a las interrogantes que se generan en la discusión académica y que infunden una sana ansiedad que no logra resistir la llegada de una nueva sesión de clase en el aula.

Es por lo anterior, que las redes sociales se han convertido en un canal fundamental para que profesores, alumnos y realidad, interactúen de forma consistente en la discusión y debate de los temas de interés en la formación profesional y como individuos, seres humanos inmersos en una realidad cada vez más protectora de los derechos de los demás, reconociendo la individualidad como un factor clave en el desarrollo del profesional del futuro.

Sin embargo, las redes sociales, como cualquier herramienta de utilidad masiva, puede ser empleada con fines distractores y elusivos, bastando como símil el caso de la televisión, que a través de una programación cultural dirigida y rica en información complementa la información de los alumnos, pudiendo igualmente vaciar de contenido las expectativas e incluso deformar la realidad, teniendo en los sentidos un firme aliado que incrédulo se resiste a atender razones y fundamentos que lo desvirtúen.

La referencia fundamental la hallamos en el entendimiento y utilitarismo de las cosas, y es que éstas (la televisión y las redes sociales), nunca deberán ser descalificadas en sí mismas, sino que son los hechos y el empleo que de ellas hacen las personas lo único que puede ser calificado de lícito o ilícito. Así como un libro, vasto en su contenido, puede ser un arma contundente, igualmente las redes sociales pueden ser utilizadas para distraer la atención de los temas que deberían orientar el debate académico.

Gerardo Tejeda Foncerrada