ELDP

El peso, nuestra moneda.

Es importante recordar que las políticas de tipo de cambio en nuestro país han cambiado a través del tiempo, hasta 1981 existió un tipo de cambio con paridad fija, artificial y determinada por el estado. De 1982 a 1991 hubo un tipo de cambio dual con dos tasas distintas: el tipo de cambio “Libre” y el tipo de cambio “Controlado”. De 1991 a 1994 hubo un tipo de cambio semi controlado con “bandas de flotación”, pero solamente hasta 1994 se logró tener un tipo de cambio libre, lo cual ha contribuido a la estabilidad económica del país en los últimos años. Sin embargo la intervención estatal actualmente se limita a la subasta de divisas que realiza el Banco de México en ciertas circunstancias para intentar amortiguar fluctuaciones bruscas en el tipo de cambio.

Actualmente el tipo de cambio (FIX) es determinado por el Banco de México con base en un promedio de cotizaciones del mercado de cambios al mayoreo para operaciones liquidables el segundo día hábil bancario siguiente y que son obtenidas de plataformas de transacción cambiaria y otros medios electrónicos con representatividad en el mercado de cambios. El Banco de México da a conocer el FIX a partir de las 12:00 horas de todos los días hábiles bancarios, se publica en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un día hábil bancario después de la fecha de determinación y es utilizado para solventar obligaciones denominadas en dólares liquidables en la República Mexicana al día siguiente de la publicación en el DOF, ejemplo:

(El FIX del 21 de enero del 2015 fue de $14.6983 pesos por dólar, mismo que se dio a conocer en el DOF el día 22 de enero del 2015  y se utiliza como referencia para pagos el día 23 de enero del 2015).

En México se ha observado una relación entre la caída en el precio del petróleo y la depreciación del peso. En particular, el debilitamiento del peso desde mediados de 2014 refleja, en gran medida, factores globales como la apreciación generalizada del dólar y la caída de los precios del petróleo. El ajuste del tipo de cambio ha sido ordenado, tal y como se refleja en los altos volúmenes de transacción y el bajo diferencial de compra‐venta.

El alza del dólar contra la mayoría de las divisas proviene de la coincidencia de la terminación de los programas de creación de dólares de la Reserva Federal (FED), con la creciente creación de dinero de otros bancos centrales. Cuando la fuente de la liquidez provenía de los programas de compras de activos de la Fed, el efecto era una depreciación generalizada del dólar que hacía subir los precios de las materias primas y de los hidrocarburos.

Ahora la fuente de la liquidez proviene de la creación de medios de pago que están realizando otros bancos centrales. En cuanto a la caída de los precios del petróleo, el mercado internacional ha observado una acentuada. Esto se explica, en parte, por el efecto que se está dando en los mercados ante el hecho de que la fuente de la liquidez proviene ahora de monedas distintas al dólar y por la sobreoferta de producción global que se estima en más de dos millones de barriles diarios.

Recordemos que Arabia Saudita inició en octubre del año pasado la guerra de precios al anunciar públicamente una primera revisión a la baja y a principios de noviembre los sauditas avisaron de una segunda revisión de precios.

Esta guerra de precios va encaminada a sacar del mercado a miles de productores pequeños de Estados Unidos y Canadá, quienes son los que están provocando la sobreoferta. Arabia Saudita ha estado perdiendo mercado por esta circunstancia, y por eso está actuando así.

El peso se ha venido depreciando menos que la gran mayoría de las divisas pero la debilidad del peso se ha acentuado conforme se debilita el precio del petróleo.

José Luis Vallejo Morales