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El nonagésimo octavo aniversario de la Constitución General de la República

A casi cien años de la promulgación de la Constitución General de la República, es necesario destacar circunstancias que a los abogados nos han enseñado con motivo de la práctica y teoría profesional. La Constitución General de la República, es sin duda, una ley; sin embargo a pesar de ser una ley, su creación es diversa a la de otras leyes, ya que para que nazca es necesaria la existencia del denominado Congreso Constituyente, que en nuestro país sesionó en los años de 1916-1917, en Querétaro.

Esta ley, tiene características que la diferencian de otras, ya que en su contenido se incluye la forma en la que debe ser adicionada o reformada y el modo de hacer las leyes de toda la Federación y en el mismo se consignan las formas de organización estatal y de gobierno, además de los derechos humanos con los que los mexicanos podemos defendernos frente al Estado, en el caso de que por alguna circunstancia llegaran a ser vulnerados nuestros derechos. Esta ley suprema, además establece las formas en las que deben ser respetados sus contenidos en caso de que existan violaciones a los preceptos constitucionales por los propios órganos del Estado.

En los últimos años se han venido destacando las reformas que se han elaborado al texto constitucional federal y sobre todo se ha criticado el hecho de que existan a la fecha, desde el año de 1917, aproximadamente seiscientas de ellas, lo que ha generado confusión y desconfianza en los gobernados. Sin embargo, se debe precisar que el México en el que vivimos, o sea el del año 2015, es diferente en muchos sentidos de aquél en el que se promulgó la Constitución en el año de 1917. Los problemas que nos aquejan, son diversos en muchos sentidos a los de los constituyentes de Querétaro y tomando en consideración que de acuerdo al sistema jurídico que maneja la República, las autoridades sólo pueden hacer aquello para lo que están facultados, resulta que para que el Estado actúe, se hace necesaria la reforma, en la que participan de acuerdo al propio texto constitucional, todos los Congresos de la República.

Dentro de las reformas que se pudieran destacar por su importancia jurídica, tenemos la de junio de 2011, que estableció que los derechos que tenemos los mexicanos, deben ser correctamente denominados derechos humanos, contra la tradición mexicana que siempre había considerado el capítulo primero de la propia constitución como de garantías individuales. Con esta reforma, el Estado Mexicano se ubicó dentro del contexto internacional y abrió la pauta de nuevas realidades como la aceptación de las recomendaciones en esta materia de las Cortes Internacionales.

En este repaso dado a través de inmensos saltos conceptuales, debe precisarse que dos pensadores, de diversas épocas, como Lucas Alamán, que dijo “es más fácil hacer constituciones que gobiernos efectivos que funcionen” y Norberto Bobbio, que señaló “el buen gobernante es un ser admirable, pero el buen legislador, es un ser excepcional”, deben guiar la actuación del Congreso de la Unión y de las legislaturas locales, en las reformas por venir y que tendrán que ser en beneficio de los gobernados.

Arturo Flavio Sánchez Rosas