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“El envío electrónico de la contabilidad al SAT: ¿Daño colateral?”

A partir de julio de este año, por disposiciones de ley, las personas morales se encuentran obligadas a ingresar sus registros contables en forma mensual al Servicio de Administración Tributaria (SAT) vía internet -artículo 28, fracción IV, del Código Fiscal de la Federación-, sin embargo se autorizó, por tratarse del primer mes y los subsecuentes, una prórroga para cumplir con los requerimientos a partir de enero del próximo año.

De esta manera, si la gran esperanza en el presente sexenio es el arribo de inversión extranjera con la reforma energética, esta deberá de contratar y convenir con empresas mexicanas, por ende, para que las compañías foráneas tengan la seguridad de conocer con quién están contratando, es evidente que se requiere transparentar la actividad financiera de las sociedades mexicanas, y esta puede ser la razón por la cual se ha implementado tal obligación, no obstante, los problemas que surgen son diversos, pero principalmente dos:

a) Se está dando mayor importancia a la transparencia para la inversión extranjera que al derecho de intimidad que debe de gozar cualquier gobernado, pues la pérdida de confidencialidad de la información contable, y con ello la fiscalización permanente, es evidentemente inconstitucional, sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación tendrá la última palabra, y:

b) Que las empresas mexicanas, para el cumplimiento de esta obligación, no cuentan en la mayoría de los casos con las capacidades de infraestructura y financiera suficientes -se debe recordar que contar con un programa de cómputo para cumplir no es gratuito para el contribuyente- con lo cual se puede concluir que, una vez más se optó por el ámbito económico más que por el jurídico, una muestra más del mundo consumista actual. Con la reforma energética se requieren empresas mexicanas transparentes para contratantes foráneos, el problema es que no será la misma situación a la inversa, es decir, las  transnacionales mantienen su obscuridad financiera, que resulta parte de su éxito económico.

Silvino Vergara Nava