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Los derechos de los niños y las niñas… ¿y sus obligaciones?

A partir de la Declaración de Ginebra de los Derechos del Niño de 1924, el presidente Álvaro Obregón estableció en México la celebración del Día del Niño ese mismo año. La Declaración de Ginebra abrió la pauta para que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobara la Declaración de los Derechos del niño en 1956 y la Convención sobre los derechos del niño de 1989.

En México, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2015 la población mexicana asciende a 121 millones 005 mil 815 personas, de las cuales 27.6% son niñas y niños de 0 a 14 años de edad, es decir, 33 millones 446 mil 694 personas (48.9% son niñas y 51.1% varones).

Según los tratados internacionales, los derechos de los niños y las niñas se pueden resumir en los siguientes: a) Derecho a supervivencia y al desarrollo; b) Derecho a la protección; c) Derecho a la participación; d) Derecho a la educación, y; e) Derecho a la identidad.

La Ley General de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (diciembre de 2014) aunado a los anteriores, reconoce también los derechos de los niños migrantes, los derechos de los niños con discapacidad, y el derecho a la seguridad jurídica y el debido proceso de los menores de edad.

Sin embargo, ninguna de las anteriores legislaciones establecen obligaciones para los menores.

La Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Puebla (junio de 2013) establece además de derechos, obligaciones para los menores (artículo 101): Honrar y respetar a sus padres, custodios, tutores, ascendientes, autoridades e instituciones del Estado; cooperar responsablemente en las actividades realizadas en su grupo familiar; cumplir responsablemente con las actividades y tareas que le sean asignadas por los maestros; cuidar y preservar su medio ambiente, y todas las demás que le sean indicadas por sus padres, que no afecten su dignidad; agrega la ley que ningún abuso o violación de sus derechos podrá considerarse válido ni justificarse por la exigencia del cumplimiento de sus deberes.

Así, si bien los y las menores gozan de protección legal, lo cierto es que también se debe entender que tienen deberes, sobre todo de respeto a sus padres, tutores y maestros, situación que, sin importar "los tiempos modernos" debemos siempre inculcarles.

GABRIELA MORENO