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El derecho al reparto de utilidades

La mecánica para hacer viable este derecho, se inicia a los 10 días de que el empleador presentó su declaración anual.

Son los meses de mayo y junio, cuando los empleadores tienen la obligación, en caso de haber tenido utilidades, de repartirlas a sus trabajadores que hayan laborado por lo menos, 60 días, en la proporción y cantidades que la propia ley federal del trabajo determina, en función de los días laborados y de conformidad con los salarios recibidos, teniendo como base la renta gravable, en un monto del 10%, de conformidad con el resultado de su declaración anual de impuestos sobre la renta.

La mecánica para hacer viable este derecho, se inicia a los 10 días de que el empleador presentó su declaración anual, en ese término deberá entregar a la Comisión Mixta de trabajadores y empleador, formada para tal efecto, copia de la misma declaración (carátula concentrada), y los anexos exigidos por el Código Fiscal, que podrán ser consultados por dicha comisión, tanto en la empresa como en la Secretaria de Hacienda y sus Delegaciones en los Estados, durante 30 días. La ley prohíbe que toda esa información sea conocida por terceros (las personas ajenas a la relación laboral).

Una vez informados plenamente los trabajadores o el Sindicato titular del Contrato Colectivo, tienen 30 días para formular sus objeciones, ante la propia Autoridad Hacendaria, la cual tiene la obligación de responder por escrito, una vez concluidos los procedimientos de fiscalización, de acuerdo con los plazos establecidos en el Código Fiscal de la Federación. Su resolución no admite recurso alguno; y el empleador tendrá 30 días para cumplimentar lo ordenado por la Autoridad Hacendaria, independientemente de que recurriera al Derecho de Amparo, por considerar violados sus Derechos Humanos, durante el procedimiento o resolución.

Este derecho está acotado en el caso de los llamados "trabajadores de confianza", limitación muy discutida en la doctrina, que para el Maestro Baltazar Cavazos confirma la tesis de que estos trabajadores son "los patitos feos del Derecho del Trabajo". Para este efecto su salario se reduce para igualarlo al del trabajador de planta que gane más en la empresa, aumentándole únicamente un 20%. Para el caso de que el salario del empleado no rebasara al del trabajador de base, que gane más en la empresa, ese será el salario base para su reparto. Los socios, administradores, gerentes y directores no tienen derecho al reparto de utilidades y tampoco los trabajadores domésticos, pues el hogar del empleador no es una empresa.

El cálculo de las utilidades y la forma de repartirlas debe ser determinado por la Comisión Mixta de repartición de utilidades, integrada por igual número entre trabajadores y empleador. Están exentas del reparto de utilidades, las empresas de nueva creación durante su primer año de ejercicio. Las empresas que exploten un producto nuevo, durante los dos primeros años de su vigencia. Las empresas extractivas, de nueva creación, durante el período de exploración. Las instituciones de asistencia privada que no tengan fines de lucro. Y el Instituto Mexicano del Seguro Social.

¿Qué hacer en el caso de no recibir este derecho? Lo tiene que reclamar por escrito en el procedimiento ordinario ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, del Estado si su trabajo está sujeto a la competencia común y ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, si su trabajo es de competencia Federal (artículo 527 de la Ley Federal del Trabajo). Las Procuradurías de la Defensa del Trabajo, tienen la obligación gratuita, de asesorar y en su caso litigar esos derechos vulnerados por los empleadores a sus trabajadores.

El firmante es Decano de la Escuela Libre de Derecho de Puebla y Secretario General de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y la Previsión Social.