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El derecho a recibir alimentos

Es una realidad que en nuestra sociedad, actualmente, se escucha hablar con mayor frecuencia de que el padre dejó a la familia en desamparo y que no hace frente a las necesidades básicas alimentarias, por lo que se aconseja demandar alimentos para los hijos, incluso, se plantea que la cónyuge o concubina tiene derecho a recibir alimentos, de ahí que en principio, se deba precisar el significado de este derecho.

En palabras simples se puede decir que los alimentos son todo aquello que necesita el hombre para su nutrición y subsistencia; en tanto que para el ámbito legal, los alimentos son todo aquello que una persona necesita para satisfacer sus necesidades de subsistencia.

De acuerdo con el legislador poblano, y en general, para la mayoría de legislaciones de las entidades federativas, los alimentos son un derecho, pero este derecho es correlativo a una obligación; esto es, el que está obligado a darlos también tiene derecho a recibirlos.

Son titulares del derecho a recibirlos los hijos, los cónyuges, concubinos, los ex cónyuges y ex concubinos, en la inteligencia de que estos últimos, tendrán derecho a recibir alimentos cuando estén incapacitados o imposibilitados para trabajar siempre que no contraigan nupcias o vivan en concubinato con otra persona.

Respecto a los cónyuges ambos están obligados a dar aportaciones para el sostenimiento del hogar y de la educación de los hijos; las aportaciones pueden ser en dinero u otro bien que permita sufragar los gastos, pero también puede consistir en una actividad o actividades tendientes al cuidado del hogar.

En relación con el derecho de recibir alimentos de los ex cónyuges; si se trata de la ex cónyuge inocente –aquella que en un divorcio necesario no fue culpable de la disolución del vínculo matrimonial-esta tiene derecho a recibir alimentos si no tiene bienes, o bien si durante el matrimonio se hizo cargo de las labores del hogar o de los hijos, o se encuentra imposibilitada para trabajar.

Es importante mencionar que la carga de proporcionar alimentos recae en ambos padres; es decir, los padres están obligados a dar alimentos a los hijos, en primer lugar, y sólo a falta o imposibilidad de otorgarlos, dicha obligación recaerá en los abuelos, tíos, parientes, hasta el cuarto grado o hermanos.

Se ha hecho referencia, en párrafos anteriores, a los titulares del derecho a recibir alimentos y a los sujetos obligados a darlos; ahora bien, es importante precisar que los alimentos comprenden comida, vestido, habitación, asistencia en caso de enfermedad y los gastos indispensables para la educación primaria, secundaria del alimentista, así como para que le sea proporcionado algún oficio, arte o profesión de acuerdo a las circunstancias particulares del acreedor alimentista, incluso, de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los alimentos comprenden también el esparcimiento de los menores y su recreación.

En los hijos el derecho a recibir alimentos en razón del tiempo está limitado, este límite está dado de acuerdo al género. En relación con el varón, si ha cumplido la mayoría de edad y está estudiando una carrera de manera regular e ininterrumpida, tiene derecho a recibirlos hasta que obtengan el título correspondiente.

Respecto de la hija, si cumplió la mayoría de edad, tendrá derecho a recibirlos siempre que no contraiga matrimonio, viva honestamente y no cuente con medios de subsistencia.

Ya para terminar, precisaré que atinadamente el legislador poblano previó que los alimentos representan un derecho correlativo a una obligación, lo cual quiere decir que los sujetos obligados a darlos, a su vez, tienen derecho a recibirlos; de tal manera que en determinado momento, los papeles se invertirán, toda vez que los sujetos que fueron titulares (acreedores) podrán ser, en determinado momento, sujetos obligados a proporcionarlos (deudores alimentistas).

No me queda más que concluir que en el sistema jurídico mexicano, los alimentos, como lo hemos precisado, se encuentran regulados, lo que evita el desamparo de sus titulares.

Antonio Domingo Moreno Díaz