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Robo de infantes con fines de explotación económica

La esclavitud moderna que se traduce en la trata de personas en la que principalmente se materializa para generar recursos económicos a partir de forzar a las personas de distintas edades en las que desafortunadamente no escapan los niños, quienes en los últimos tiempos, más de 30 años, se han destinado para el comercio sexual, la mendicidad, adopciones ilícitas, el tráfico y comercio de órganos.

Por lo que al engrosar las filas de niños extraviados, abandonados o robados al ser extraídos de su núcleo familiar, son el motor que alimenta las células delictivas que actúan a la luz de la sociedad y el poder público, ya que se combinan la indiferencia política y la de la sociedad al voltear hacia el otro lado de la acera cuando evidentemente está presente este delito en las principales ciudades del país.

Si observamos en los cruceros de las avenidas, la mayoría de los niños en condición de calle aparentemente son indígenas, lo cual ante la industria del crimen ha llegado al extremo de que dichos menores sean centroamericanos y ya no de nuestro país y por lo tanto se continúa con este problema como fenómeno social acrecentando la desigualdad, la miseria, la delincuencia y la corrupción, ya que las calles, cruceros y avenidas en nuestro país tienen costo, dueños y quienes las cuidan para que trabajen en dichas calles generan que se dé la explotación de las personas que se encuentran recolectando recursos día con día.

Es por ello que si nos preguntamos los ciudadanos de a pie ¿Qué podemos hacer para evitar que este delito siga multiplicándose? La solución está en gran parte en la sociedad que debe ser una conducta de abstención de no brindar recursos económicos a estos menores en condición de calle ya que las personas adultas que están atrás de ellas -que los explotan- contabilizan la entrega de moneda en moneda que se traduce en grandes sumas diarias de dinero que alimenta más y más el problema social.

Por lo tanto si dejamos de dar monedas en la calle simple y sencillamente la demanda de robo de niños y su explotación disminuiría y dejarían de ser estos niños que están en las calles objeto de robo y explotación.

RECORDEMOS QUE SI DAMOS MONEDAS EN LAS CALLES ARRAIGAMOS SU DESTINO A LA MISERIA, LA DELINCUENCIA Y A UN FUTURO DE SUFRIMIENTO.

ALBERTO ZENTENO MEZA