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La Reforma Energética

Este suceso negro ha marcado la historia de México para siempre, tanto como los hechos ocurridos con la segregación de nuestra patria en el siglo XIX. Lo peor del asunto se relaciona que por primera vez en nuestra historia se han coludido los tres poderes de la unión para lograr este nefasto hecho. Aquellos que han protestado cumplir con la Constitución y las Leyes que de ella emanen han ignorado su responsabilidad, en especial la mal denominada “Suprema Corte”, que todos los días malgastando el erario público, nos anuncia que la Constitución protege nuestros derechos y que ellos, la Corte Suprema (para denominarla correctamente en nuestra lengua) se encargan de vigilar que estos se cumplan.

¿Qué los señores ministros no habrán leído el artículo 39 de nuestra Carta Magna el cual establece que la soberanía reside en el pueblo?, lo cual indica que únicamente el pueblo tiene los máximos derechos sobre sus recursos y que sólo con anuencia del pueblo se podría hipotecar nuestro más preciado recurso natural que constituyen los energéticos y cuando varios partidos políticos le han requerido una consulta al pueblo  sobre la ignominiosa decisión de hipotecar nuestro recurso más preciado, la Corte Suprema le niega su derecho de ser soberano de sus recursos.

Independientemente de lo anterior que es atroz, se tienen varias consideraciones prácticas, en primer lugar lo hacen en el peor momento histórico del mercado mundial de energéticos, cuando la situación indica que a pesar del mal que tal decisión acarreará al país en el largo plazo, en el corto plazo no atraerá  más que una mínima inversión a la economía nacional, pues el país que ha sido nuestro mayor cliente de energéticos posee las mayores fuentes de estos recursos naturales no renovables, me refiero a los denominados Estados Unidos de América.

De esta manera la primera que sufrirá las consecuencias será la Hacienda Pública mexicana y en consecuencia la antipatriótica decisión, la cual al no producir el flujo de recursos esperado por el gobierno neoliberal sólo resultara en mayores impuestos y endeudamiento para todos los mexicanos, que todos tendremos que pagar, en especial los más pobres puesto que serán los que carezcan más de educación, salud pública, infraestructura productiva y gratuita, con lo que el desarrollo del pueblo es ahora más que nunca eufemismo.

Despierta México, no permitas que estos espurios gobernantes que logaron la elección con trampas y con el dinero sucio de los poderosos que algunos ignorantes denominan poderes fácticos te ordenen qué hacer, recuerda que tú, el pueblo, eres el soberano de la nación mexicana y el único que puedes ordenar el rumbo de la nación.

Mario Villar Borja