ELDP

El Plan de acción para los primeros 100 días de Trump y sus implicaciones con México

Dentro de sus promesas, está el  también sacar a su país de las negociaciones del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica.

Sabemos que la "oferta política" que lleva al triunfo a un candidato, es un compromiso que se tiene que materializar en acciones concretas de gobierno al llegar al poder.

Este es el caso con el plan de acción dividido en 13 ejes temáticos para los primeros 100 días del gobierno de Donald Trump que presentó el pasado martes 22 y en el que, asegura, le ayudará a cumplir su promesa de hacer de Estados Unidos "un país grande otra vez", aunque habría que reconocer que en realidad lo que quiere, más allá de "America great again", sea "América White Again", es decir un país a la medida de los descendientes de los inmigrantes originarios y "cerrar la puerta" a los migrantes actuales que según su visión, ponen en riesgo el futuro de la Unión Americana.

Al refrendar su compromiso ante sus votantes en el documento titulado "Contrato de Donald Trump con los votantes estadounidenses", el Presidente electo ratifica algunos de los compromisos que fueron bandera de su campaña, como su decisión de renegociar o, de plano abandonar, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), a sus veintidós años de existencia, el presidente Peña Nieto habló de "modernizar" dicho tratado, Es obvio que ambos mandatarios están con diferentes visiones al respecto.

Dentro de sus promesas, está el también sacar a su país de las negociaciones del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés)

Trump es partidario de celebrar tratados bilaterales que reporten claros beneficios para su país, por lo que los tratados multilaterales, como el TLCAN, podrían tener contados sus días.

Al asumir el cargo el 20 de enero próximo, en materia migratoria, Trump insiste en su idea de construir un muro en la frontera que México, insiste, pagará, para lo cual se financiará totalmente la construcción de un muro en la frontera con México, en el entendido de que México reembolsará a Estados Unidos el costo total de su construcción y amenaza en su plan de acción que retirará todos los fondos federales a las localidades que se presenten a sí mismas como protectores de los inmigrantes indocumentados.

Así, serán deportados los inmigrantes indocumentados que vivan en EU y tengan antecedentes criminales, como lo había prometido antes, además reforzar las penas de cárcel para los inmigrantes que ingresen a Estados Unidos después de haber sido deportados.

Trump habló inicialmente de once millones de inmigrantes de los cuales tres serían deportados, ahora ajustó las cifras para asegurar que se trata de dos millones de personas.

Nuestro gobierno anunció una serie de apoyos a los inmigrantes a través de la Secretaria de Relaciones Exteriores, sin embargo, cabría preguntarse, si además de los deportados de origen mexicanos pondrá en nuestro país a los deportados centroamericanos, quienes, al no poder ya entrar a los Estados Unidos, buscarán quedarse en el país, con lo cual se vislumbra que sea todavía más complejo el panorama.

Por lo pronto, en materia económica, la paridad de la moneda ya nos afectó– un tipo de cambio superior a veinte pesos por dólar- y una caída significativa en el PIB 2017 – no se proyecta más allá de un 2.0%.

Sin duda, el reto para el gobierno es mayúsculo y plantea un escenario inédito, en el cual, si las políticas públicas que se implementen no son las adecuadas, estaremos verdaderamente en problemas severos.

Como lo acotó Cuauhtémoc Cárdenas en el foro "Para Entender a México", celebrado el pasado martes 22 en la Ciudad de México, "No veo que el gobierno actual esté creando un modelo de desarrollo que busque extender las cadenas productivas o aprovechar los recursos para impulsar una política de industrialización, lo que hace falta es poner en marcha lo que le importa a la gente, como el crecimiento de la economía y la creación de empleos", puntualizó Cárdenas.

La postura de México, deberá ser de dignidad e inteligencia, lo cual, parece que en estos tiempos, con nuestro sistema político, es mucho esperar.

JORGE ARTURO JAIMES GARCÍA