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“El Día Internacional de la Mujer y la equidad de género”

En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, debemos reflexionar sobre los avances alcanzados en la igualdad entre hombres y mujeres, en el ejercicio de sus derechos político-electorales, que se traducen en el derecho a votar y ser votados para ocupar cargos de elección popular. 

El camino de las mujeres en este ámbito va desde una primera etapa que comprende los últimos años del porfiriato —en los que notables mujeres iniciaron la lucha por el ejercicio de sus derechos—, pasando por el constituyente de 1917 y la reforma del artículo 34 de la Constitución en 1953 —en que se otorga la ciudadanía y se reconoce el derecho al voto a nivel federal a las mujeres mexicanas—, hasta una segunda etapa que inicia al final del siglo XX y comienzos del XXI, en el que empieza la lucha para hacer efectivo el derecho de la mujer a ser votada. 

Dado que el acceso real de las mujeres a los cargos de elección popular era lento, se hizo necesaria la implementación de acciones positivas en nuestro sistema electoral relacionadas con la búsqueda de igualdad entre el hombre y la mujer, que permitan garantizar una mayor presencia de ésta en los órganos de elección popular. 

En 1993 se incorporó tímidamente al entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, la promoción de espacios para las mujeres en las candidaturas de elección popular. Pese a ello, la presencia de mujeres en los cargos de elección popular continuaba siendo marginal, por lo que dicha acción afirmativa se reforzó en 2002, pero fue hasta 2008 que se determinó el porcentaje de 40-60 que imperó como garantía de la equidad entre los géneros. 

Actualmente observamos con beneplácito que tanto en el ámbito federal como en diversas entidades federativas tales acciones van cobrando forma al incluirse en las legislaciones electorales las denominadas “cuotas de género” en la designación de candidatos a cargos de elección popular, pretendiendo en un primer momento asegurar el acceso de la mujer a cierto porcentaje de tales cargos. 

Es así que el Senado de la República aprobó en 2014 la iniciativa con la cual se propuso establecer la obligación de los partidos políticos para que el cincuenta por ciento de las candidaturas que postulen sean de género distinto y obliga a que candidatos suplentes sean del mismo género que los propietarios, lo cual constituye un verdadero avance. 

No podemos dejar de mencionar que ha sido a través de las sentencias emitidas por los Tribunales Electorales, que se consideró implementar las cuotas de género para lograr la paridad entre hombres y mujeres, cuando menos en el registro de candidaturas a cargos de elección popular. El acceso efectivo de las mujeres a tales cargos es todavía un tema pendiente que habrá de evaluarse después del proceso electoral que transcurre cuando podamos conocer los resultados de estos comicios y establecer si en la integración de la Cámara de Diputados realmente existirá o no mayor igualdad entre ambos sexos.

Claudia Barbosa Rodríguez.