ELDP

Ciencia y Filosofía en la Educación Superior Contemporánea

Resulta interesante observar en nuestros días la relevancia que poseen los avances en ciencia y tecnología para colocar a sus autores a la vanguardia del debate académico, llevándonos a una realidad que se asemeja a la metáfora de Nietzche, en la que vivimos como si no existieran ni la filosofía, o el pensamiento profundo y las soluciones a las grandes cuestiones humanas. Sin lugar a dudas, los avances científicos poseen un ámbito de impacto fundamental que contrastan con el pasado y llevan a apreciar una mejora en la calidad de vida. Sin embargo, el afirmar que la ciencia ha rebasado a la filosofía es una hipótesis arriesgada que se funda en la razón superficial de sus resultados.

Académicamente la filosofía se halla presente en los programas universitarios, no solo como disciplina de estudio, sino como una asignatura constante en los diversos programas de educación superior. Esa tendencia superficial de eliminarla de aquellas áreas del conocimiento con importancia técnica o pragmática, no es sino consecuencia de la incomprensión de su influencia e importancia para procurar soluciones poco convencionales. No es inútil plantear que la falta de soluciones torales a problemas fundamentales se basa en la ausencia, en todo ámbito decisorio, de principios filosóficos y valores que orienten sus resultados.

En parte, la selección natural que llevaría a la desaparición de la filosofía de los programas académicos, tendría como antecedente la orientación no poco permeada de que el debate se lleve a un reduccionismo lógico del lenguaje, como lo plantearon los seguidores de Wittgenstein, de entre quienes hallamos a Toulmin, Perelman, Olbrechts, Aarnio y Robert Alexy, que en ese sentido tendrían que considerarse como anti-filósofos, buscando un mínimo de racionalidad que se diferencia del debate más profundo en lingüística, como el planteado con Heidegger o en la metanarrativa de Lyotard.

Por lo anterior, los programas académicos deberán complementarse siempre con el análisis filosófico de sus postulados y nunca llegar al absurdo de su eliminación, lo cual implicaría la privación más grave que inconscientemente promoviera la modernidad.

Roberto Mendoza Zárate