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“El Arresto Domiciliario”

En días recientes, el tema del Arresto Domiciliario ha sido objeto de estudio, debate y análisis en diversos medios de comunicación en México, al igual que dentro del foro académico. Para abordarlo metodológicamente, en primer lugar es conveniente definir el concepto, delimitar su naturaleza y alcances dentro del nuevo sistema de justicia penal acusatorio, el cual deberá entrar en vigor en toda la República, a más tardar el día 18 de junio del año 2016.

El Arresto Domiciliario es una figura diferente al Arresto como sanción administrativa, impuesto a consecuencia de una conducta infractora (cuya duración máxima no puede exceder de 36 horas. El Arresto Domiciliario en el sistema acusatorio, es una medida cautelar, que el Juez de Control puede imponer, a petición del Ministerio Público o de la víctima u ofendido, por el tiempo estrictamente indispensable para asegurar la presencia del imputado en el procedimiento, garantizar la seguridad de la víctima u ofendido o del testigo, o evitar la obstaculización del procedimiento.

El Código Nacional de Procedimientos Penales, en su art. 155 lo contempla como un Tipo de Medidas Cautelares, en su fracción XIII: “El resguardo en su propio domicilio con las modalidades que el juez disponga”. No obstante, el Arresto Domiciliario al cual nos referimos está previsto en el art. 55 del Código Penal Federal, el cual dispone que “cuando la orden de aprehensión se dicte en contra de una persona mayor de 70 años de edad, el juez podrá ordenar que la prisión preventiva se lleve a cabo en el domicilio del indiciado bajo las medidas de seguridad que procedan de acuerdo con la representación social.”

Es importante destacar, que la prerrogativa de cumplir la prisión preventiva en el domicilio del imputado cuya edad sea mayor de 70 años, es una potestad del órgano jurisdiccional, más no un mandato impuesto por la ley, pues estará sujeto al criterio del juzgador, si considera que el imputado pueda sustraerse de la acción de la justicia o manifieste una conducta que revele su peligrosidad social. Tampoco podrá concederse a los inculpados por las conductas previstas en la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro. De la misma forma, en los casos de senilidad o precario estado de salud, el juez deberá apoyarse siempre en dictámenes de peritos.

Por consiguiente, el Arresto Domiciliario es una prerrogativa del juzgador, quien bajo su juicio y criterio, podrá decretar la prisión preventiva a favor del imputado para cumplirla en su domicilio, pero de ninguna manera, puede considerarse como una obligación hacia el juez, para decretarlo a todas las personas imputadas que tengan más de 70 años de edad, toda vez que deberán tomarse en cuenta situaciones específicas, tales como: la categoría del delito, las características y condiciones particulares en que se cometió la conducta delictiva.

Cabe mencionar, que el juez de control también podrá combinar el Arresto Domiciliario, con la imposición de otra medida cautelar, como sería la colocación de localizadores electrónicos para tener mayor certeza de la ubicación del imputado.

Edmundo Ramsés Castañón Amaro