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“América Latina sin locomotora = Subdesarrollo”

¿Por qué no hay un sistema de trenes en América Latina?, es una pregunta que bien se la puede hacer cualquier ciudadano que tiene interés en trasladarse de un lugar o de una ciudad a otra, sin el costo que representa un boleto de avión, o bien, sin el riesgo que constituyen las carreteras y el sistema de transporte foráneo de autobuses, al que por cierto se le gravó con el 16% de IVA a partir de 2014 dentro del paquete de la reforma hacendaria.

Por ejemplo, en México, es claro que históricamente no hay un sistema de ferrocarriles debido a que por medio de estos fue que se llevó a cabo la Revolución Mexicana y se facilitó la comunicación de los grupos revolucionarios. Entre Colombia y Panamá no hay comunicación alguna a causa de los pantanos, pero más que nada a la división artificial que se dio de lo que fue la Gran Colombia. ¿Qué sería de Brasil con una red ferroviaria? o bien, ¿Qué sucedería con los países de Centroamérica conectados por un tren? Desde luego que habría un gran sistema de comunicación, lo cual permite crecimiento mayor entre los países y menos desigualdades, basta con observar a Europa que se comunica y transporta con trenes, el propio vecino del norte hace lo mismo, pues en el caso de las mercancías que se deben de transportar es mucho más seguro y económico.

¿Por qué no se ha implementado esa red de comunicación? Es claro que los Estados, en primer lugar, hacen las cosas a corto plazo, el “cortoplacismo” produce votos, los proyectos a largo plazo se olvidan, nadie se acuerda de quiénes los iniciaron y menos quiénes los siguieron, pero sí quiénes los terminaron. En segundo lugar, sentencia Daniel Innerarity: “las decisiones fundamentales ya no son adoptadas en el nivel nacional, que con frecuencia no decide más que acerca de lo accesorio.

¿Qué hará el Estado sin administrar las grandes concesiones para el transporte terrestre?, ya que han sido una forma de justificar un gran número de organismos y entidades administrativas, por su parte, ¿Cómo mantenemos la centralización política y económica de éstas naciones? Si es que se cuenta con un sistema de ferrocarriles para transportar a las personas de un extremo a otro.

Vale la pena preguntarse, si es que este tipo de mecanismos que permiten una adecuada y eficiente comunicación comercial y de la población de un Estado: ¿Puede considerarse que, son exigibles por los ciudadanos, como derechos sociales contra el propio Estado?, ¿Estamos cayendo al extremo de los derechos sociales como insaciables?, es decir, como derechos previstos en una disposición constitucional, a sabiendas que nunca se ejecutará, como se les ha denominado: “Cláusulas dormidas”. Lo cierto es que parte del subdesarrollo en la región, se debe a la falta de vagones para el mejoramiento de la población.

Silvino Vergara Nava