Bisnes en serio

¿Un local? No, gracias.

Bacho: Oye Chucho, sabemos que la gente quiere emprender, tener su negocito, ¿pero en qué piensa al pedirle que se imagine un bisnes? Por ej., un restorán.

Chucho: Pues en toda la inversión, o séase: insumos, mobiliario, renta y adecuación del local...

B: Sale; ahora imagínate su cara de ‘what’ si les dices que se olviden de tener un local.

Ch: ¡Uy, ‘panication’! Es que la creencia general es que deben tener un local, pero implica un gasto alto.

B: De acuerdo. Lo cierto es que tener un local al iniciar, es arriesgado si no tienes el billete.

Ch: Pues sí, y entonces pensar en la habilitación de un lugar tiende a ser uno de los principales obstáculos de iniciar ese modelo de negocio en particular. ¡Ah, pero siempre hay opciones! ¿O no?

B: ¡Claro! Si piensas en un restorán, piensas en alimentos, pero mejor piensa en entrega a domicilio, o en variantes sin local. Pero, entonces, ¿por qué un local no? ¿Qué es lo que conlleva?

Ch: De entrada, la capacidad, o sea la maquinaria y mobiliario que se requiere, luego los gastos de operación y rematando con la poca flexibilidad que se tendría para grandes variantes en la oferta. ¿Sí no?

B: Seee... Una capacidad fija te limita, no puedes hacer más de lo que tu infraestructura te permite. Lo ideal es buscar quien te maquile, te preste o rente lo que necesites para cada pedido.

Ch: Así es, y los gastos son toda esa lana requerida para mantenerte en marcha, seee… Son fijos e inevitables. Entre los más pesados están la renta y los empleados. ¡Con eso vele perdiendo el cariño a un buen varo mientras inicias la venta! Son números rojos, muchos, antes de comenzar a verlos negros, see.

B: Ya, ok. Y la flexibilidad sería que si tengo un local de comida, ¡sólo puedo vender lo que dice el menú! Y si no tengo local, puedo adaptarme a todo lo que el cliente me pida. Ya sabes cómo son de cambiantes. ¡Ya está! Entonces definitivamente un local al principio, no.A menos que tenga la lana suficiente.

Ch: ¡Ándese! Pero no te apaniques, aguanta sin local hasta que haya ingresos más seguros o constantes.

B: ¡Yastas! Si la libro, pongo el restorán. Si no, empiezo atendiendo a mis clientes a domicilio sin local, hasta que los conozca mejor y haya más lana para no arriesgarle. ¡Ok! Entonces, ¿cuál es el primer paso?

Ch: Pues armar tu plan de negocio, claro. Pero ese será tema de otra conversación, otro viernes de estos.