Bisnes en serio

Los unos con los unos…

Bacho: Mai, el chat anterior lo cerramos hablando de una tipología de clientes, asegún valor y frecuencia.

Chucho: Sssseeee… y decíamos que hay que tener clarito-clarito las combinaciones posibles con etiquetas de mucho y poco, lo que te genera una matriz de cuatro tipos de clientes a los que debes pastorear para estimar demanda e ingresos, pero sobre todo, para hacer estrategias de cada uno de ellos.

B: Eso, estimadísimo partner, es lo importante de todo esto. Saber quiénes y cuántos son resulta luego lo menos relevante si no se diseñan e implementan acciones concretas para rentabilizar. Aquí, todo el calors.

C: ¡Alineando chakras Mai! Se. Ahora, hay que entender que, en sentido estricto, cada uno tiene su corazoncito, y que sus motivaciones tendrán pa’ comportarse así. Aluego, hay que ser congruentes con los argumentos y tratamientos, pa’ que no se nos vayan a desvalagar y nos pase lo que al perro de las tortas.

B: ¡Clarines! Y siguiendo con el refranero, no vaya siendo que esa conducta sea consecuencia de acciones tipo el burro que tocó la flauta. Aquí debe haber inteligencia detrás, si no propia, rentada Mai, se.

C: ¡Pasu mecha Marimar! Pa’ entendernos: quien viene mucho y compra volumen alto, está enamorado; quien viene mucho y compra poco, anda en querencia, está probando; quien viene poco y compra mucho, está convencido; quien viene poco y compra bajo volumen, está resignado. Ahora, trabájelos mijo, a darle.

B: ¡Ah qué jocosidad de clasificación! Pero funciona, porque recordemos que si nos enfocamos al aspecto emocional, sabremos cómo tratar a cada uno. ¿Cómo tratas a un enamorado? Con profunda pasión, ¿no?

C: ¡Ay dolor ya me volviste a darsss…! A este tipo de cliente hay que apapacharlo, ser condescendiente: “¿Quiero crédito? Sí cosita, ¿qué más? ¿Quiero entrega en domicilio? Sí puchungo, a costo especial” Y así.

B: Essteeee… ¿Es neta o lo dices al tanteo? Bueno, por la una o por la otra, ciertamente a este tipo de cliente se le maneja de manera diferente, sin mezclar con los otros, por los ingresos que aporta al negocio.

C: Peeero, ni todo el amor, ni todo el dinero. Hay que estirar hasta antes de que las consideraciones se coman a las utilidades. Normalmente, negocias sobre servicios adicionales, no en los básicos o directos.

B: De esa manera proteges el negocio pero brindas el ‘plus’ que este enamorado sujeto requiere. Atendiendo esto es más sencillo cumplir la expectativa, pero ¿y los otros? Ah, de eso viene el próximo, se.