Bisnes en serio

No todos los que son, ni todos los que están

Bacho:“Me dice ‘qué sigue’ dice… ‘nombre’ le digo ‘sigue un temazo’ le digo… ‘neta’ me dice ‘cuál es ese’ me dice… ‘híjoles’ le digo ‘la formación de equipos’ le digo…” Jejeje… ¡Chuchoooo…! Hielo quebradizo…

Chucho: ¡Ya sé…! Es que cuando hablamos de las organizaciones, siempre, pero siempre, hemos de aterrizar en las personas que la forman, de sus relaciones y compromisos y también de las consecuencias.

B: El chat pasado destacamos la importancia de que el líder de la empresa, llámese dueño, emprendedor o ‘whatever’ debía testimoniar los valores que rigen el actuar de la organización, y que parte de su misión era permearlos a la estructura para que haya la tan anhelada congruencia y, sobre todo, foco en el actuar.

C: Así lo es. Y sin embargo, el plan del mundo le gana al plan ideal, y la operación le gana a la planeación (dónde he oído eso… dónde…) y los líderes no logran promover de la mejor manera. De ahí que muchas ocasiones los que integramos las empresas actuemos ‘por la libre’ y nos parezcamos a los peces dentro de una pecera: sabemos que tenemos que nadar, aunque no tengamos muy claro hacia dónde o para qué.

B: ¡Nadando que es gerundio! Para minimizar los efectos de esa falta de brújula, la inclusión de personas afines con los valores y enfoque de nuestra empresa debe ser la guía de viaje, el mantra, el oooommm…

C: Esteee, seeee…, para eso, debemos incorporar a la empresa gente que cuide los intereses de ella. Ellos trabajan por la empresa y la empresa los cuida a ellos. ¿Imagínate una empresa que tenga que estar cuidándose de sus empleados? Que si no le roban, que si no desperdician su tiempo, que si no se aplican a toda máquina, o que si se ponen sus moños para trabajar… ¡Pues no Mai! ¡Eso está mal! ¡Por ahí no es!

B: ¡Nombre, nooo! ¡Qué feíto! Formar equipos de trabajo es estratégico, ¡casi una ciencia! Encontrar la gente que tenga alta afinidad en creencias, bases culturales, valores y objetivos es un gran reto. ¡Pachuca!

C: ¡Buenas con el gallo! Para esto, se deben clarificar las bases filosóficas fundamentales de la empresa.

B: ¡Uoooorales, ahora sí te me pusiste harto filosófico!

C: Esteee, seee… Omitir lo dicho afecta a la planeación de recursos humanos, la selección, pero sobre todo a la integración efectiva de equipos. La chamba no es grata ni fácil, pero están quienes deben estar.

B: ¡Híjoles, ya ves! Le vuelves a pegar a la planeación, me desquito el próximo chat.