Bisnes en serio

¿Peso a peso, o paso a paso?

Bacho: Que agarro y que le digo, ¿’vasir’?, y que agarra y que me dice, ¿en qué nos quedamos?, y que agarro y que le digo, ‘pos’ tejiendo fino en el enlace entre rentabilidad, objetivos, controles y así, ¿nopas?

Chucho: ¡‘Sípas’! ‘Andábanos’ cogiendo rábanos, y ‘hablábanos’ de cómo alinear la información para asegurar rentabilidad con elementos clave y controles que garanticen el cumplimiento de objetivos. Seee.

B: ¡Ándale sí, ahí ‘andábanos’! Y mira, debemos cuestionarnos ¿mi objetivo es solo rentabilidad?, ¿o mi objetivo es gestionar acciones que al realizarse traigan como resultado lógico el logro de la misma?

C: ¡Uyuyuy, ya sé por dónde vas, Mai! Te refieres a objetivos cualitativos que provocan en el cliente la necesidad y el deseo hacia nuestro producto o servicio y genera la venta ¿sip? ¡Eso está en otro nivel, eh!

B: ¿Viste cómo y por qué se llama tejer fino? Hay que identificar objetivos cuantitativos para indicadores financieros como la rentabilidad, costos, etc., pero también para lo no financiero, o séase, lo cualitativo.

C: ¡Recórcholis! Ahí está el ultrarecontramegasúperdetallazo. Cuidar solo lo financiero no asegura el futuro y el crecimiento si el mercado cambia, ¡y es muy riesgoso! Controlar la imagen correcta que se envía al mercado para que siempre nos tenga en mente también es cuestión estratégica.

B: ¡Jijuelísima, Mai! La clarificación de objetivos de mercado no precisamente financieros (como percepción del cliente y sus niveles de satisfacción) son fun-da-men-ta-les. ¡Ahí estará la clave para asegurar la rentabilidad y seguir avanzando! Lo emocional también vale.

C: ¡Por eso me ‘cais’ bien, Mai! Porque pones la llaga en el dedo, seee. Puede que estés dejando ir los pesos al perder de vista lo que realmente motiva al mercado. ¡Métele ‘varuco’ a esos objetivos también! Las inversiones en posicionamiento son rebuenas.

B: ¡Clarinetes, mi güero! Hay que definir objetivos y estrategias para sembrar en el cliente sentimientos agradables.

C: ¿‘Posoye’ de puerco? Ah, no, ese es otro. Se. Grave error del microempresario es confiarse solo en el producto y destinar más recursos a los controles internos, en lugar de medir adecuadamente y accionar estrategias hacia el mercado más allá de la sola ‘publicidá’ de ofertas, ¿sí?

B: Expliquemos tales conceptos, pero le seguimos en la próxima.