Articulista Invitado

Combatir en serio a la corrupción

El tema del combate a la corrupción se pone de moda en tiempos de búsqueda de votos, pero después de las elecciones no hay quién se acuerde de este fenómeno que, a decir de estudios de la Coparmex, se traga el 9 por ciento del PIB. Por cierto, hace días, dentro de las actividades de campaña de Fernando Elizondo, fui invitado a participar como presidente del Círculo Ciudadano Contra la Corrupción, AC, en un foro ciudadano anticorrupción.

Y de igual manera, dos días después, la también aspirante a la gubernatura de Nuevo León, Ivonne Álvarez, realizó un evento sobre combate a la corrupción.

En el foro de Elizondo (al de Ivonne no fui invitado), sostuve que para combatir en serio a la corrupción, lo primero que hay que hacer es preguntar por las causas que la originan, sin lo cual no podría atacarse seriamente este problema.

Lo que exige producir conocimientos científicos que respondan a esta inquietante pregunta.

Hipotéticamente se estima que son tres tipos de "causas" las que originan corrupción (del latín corruptio, que significa putrefacción, echar a perder). Las del primer tipo son de naturaleza económica;

y de éstas, la más grave, es la desigualdad social, originada por políticas económicas neoliberales que estimulan una injusta distribución de la riqueza.

Las de segundo tipo son de naturaleza política, entre éstas hay dos muy graves. La primera es el problema de la representación política; ni los partidos ni los legisladores representan a nadie. Nohay nexos de interés común entre la clase política y los gobernados, y este alejamiento origina que la solución de problemas se haga al margen de la ley, o en contra de la ley.

Un segundo tipo de causas de corrupción de naturaleza política, mucho más grave que el anterior, es la impunidad.

Impunidad es la no aplicación de la ley a los altos funcionarios del Gobierno, o a otros traficantes de influencias que no son del Gobierno, lo que origina diversos tipos de corrupción en los sectores público y privado.

Por último, el tercer tipo de causas decorrupción son de naturaleza cultural.

De entre éstas, la más grave es la ineficiencia de la educación. Tenemos un sistema educativo que, entre las malas costumbres que refuerza, se encuentra la mentira útil y la complicidad en la simulación. Razón por la cual en México la corrupción que se expresa en la forma de mentir para rebatir, mentir para convencer y hasta mentir para ganar elecciones, es socialmente aceptada.

De no ser así, en los procesos electorales los políticos mentirosos, que dicen ante notario que no van a chapulinear y chapulinean, serían castigados con el voto en contra de los electores.

Este último tipo de cáncer se erradicaría con políticas culturales y educativas que estimulen la idea de que la vida no sólo es vivir biológicamente, sino vivir dignamente; que, siguiendo a Nietzsche, vivir no es sólo crear condiciones de "conservación", sino de "elevación" con sentido humano.

He ahí porqué los líderes sociales y académicos que integramos el "Círculo Ciudadano Contra la Corrupción", no creemos en improvisaciones ni en ocurrencias. Consideramos insuficiente las iniciativas, con proyecto de decreto, que crean el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), porque al no percibir la corrupción como sistema, sino sólo como algo que ocasionalmente se produce en el sistema, éste deja fuera de la sospecha a elementos esenciales del sistema, al ejecutivo, por ejemplo; y en segundo, porque en el Gobierno nadie sabe ni quiere saber lo que es la "gobernanza". Tal es la razón por la cual en el proyecto de SNA, la sociedad civil es sólo parte de la decoración.

 

Doctor en Derecho por la UANL, profesor universitario, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt, y presidente del Círculo Ciudadano Contra la Corrupción