Punto Porcentual

Entre padres, profesores y alumnos

En las redes sociales circularon n cantidad de mensajes para felicitar a maestras y maestros en su día; algunos merecidos, otros no, cada quién su conciencia si fue para “quedar bien”, o si en realidad el jefe o jefa del aula merece su reconocimiento.

Sin embargo, también circuló un video que llamó la atención y que causó reacciones, la mayoría a favor: un padre de familia, cansado de las malas calificaciones de su hijo, lo obligó a que destrozara su consola de videojuegos con un mazo.

Mientras comienza a golpear el aparato electrónico, intenta explicar que no fue su culpa no haber entendido todo lo que decían los maestros.

Unos cuantos comentarios cuestionaban por qué la “rudeza” del castigo, aparentemente porque de esa manera traumaría al niño, al obligarlo al quedarse sin su juguete favorito.

A su vez, la mayoría aplaudió la acción del papá, porque lejos de castigarlo con azotes o malas palabras, vino a enseñarle una lección de vida a su hijo: Según los resultados, es el premio o castigo.

Más de un padre o madre dijo que las generaciones que hoy tienen más de 30 años y son padres fueron educados con mano dura, y hoy son hombres y mujeres de bien; otros opinaron que, si pudo aprenderse todas las técnicas del videojuego, ¿cómo es que no pudo captar las materias para mejorar sus calificaciones?

Otros más comentaron que esto es la consecuencia de los últimos años, en donde los hijos solo han adquirido derechos, no obligaciones, y esto se vive en cualquier lugar del mundo (el video es de procedencia norteamericana).

Gracias a la tibieza de padres y madres, quienes debieran ser los primeros educadores -para que después los maestros hagan la labor de llevar el conocimiento de la ciencia, el arte y el devenir humano- hoy se viven las consecuencias de jóvenes que tienen derecho a robar, a secuestrar y matar; no tienen obligación de trabajar.

Cierto, pareciera que cada vez hay más divorcios, madres abandonadas por hombres sin escrúpulos; sin embargo, esto ha sucedido siempre. Como un ejemplo, indaguemos sobre la niñez de Benito Juárez, el Benemérito de las Américas. No tuvo precisamente una infancia feliz, tuvo que huir de los golpes, mas hoy es conocido como uno de los Presidentes de la República más importantes del continente.

Todo es cuestión de actitud, de asumir la responsabilidad que cada quién tiene dentro de la familia. Este es un punto donde los maestros tienen razón: la educación inicia en casa, desde el hecho de enseñarles a decir “buenos días”, “buenas tardes” y “buenas noches”, así como “por favor”, “perdón” y “gracias”.

Felicidades a los maestros… y también a las buenas mamás y buenos papás.