Punto Porcentual

…y en los corazones, ¿este gran lugar?

El Colegio Motolinia, como se le conoció al inmueble ubicado en la esquina de Chairel y Palmera, en la colonia Águila, dejó de existir como tal durante esta semana. En la página de Facebook “Ex A Colegio Motolinia Tampico” se publicó una cantidad importante de testimonios, ante la destrucción del inmueble que durante varias generaciones fue templo del saber, y hoy ya no existe.

Ahí se incluyó la gráfica de un periódico holandés de hace dos años, de un periodista de los Países Bajos que entrevistó al cronista Marco Antonio Flores Torres sobre el inmueble hoy destruido.

“La venta de la propiedad fue tan hermética que, cuando comenzaron con la demolición de la preparatoria, auditorio y cancha, es cuando se comenzaron a levantar los focos rojos en nosotros; desafortunadamente, también se levantaron del lado del comprador y así, para evitar su investigación, declaración y, pienso que la pérdida de parte de su dinero, decidió no posponer más la demolición de la casona, porque sí se habría declarado histórica. ¡Qué tristeza!”, dijo una ex alumna.

“Tan solo el hecho de que salieran a relucir documentos, videos, es decir demoler sin sacar nada es como enterrar el pasado; no contaron con que ex alumnos irían y se darían cuenta...” comentó otra.

En dicha página relucieron fotografías de documentación de las hermanas Ana María y Consuelo Ynurrigarro Govea, directora y catedrática respectivamente, las otrora dueñas de la propiedad.

En una fotografía de la demolición aparece una placa conmemorativa, que nadie se molestó en retirar; también se asomaba el busto de Fray Toribio de Benavente “Motolinía”, a quien fue dedicada la escuela.

“Ya le fui a dar el último adiós a nuestra escuela”, dijo alguien más. “Qué tristeza, cuántas lindas historias”, “Yo no he ido, me armaré de valor”… hasta un video se elaboró con fotografías pasadas y presentes, con la melodía del Himno al Colegio Motolinia.

Hubo opiniones con respecto a que toda es una situación de particulares, la cual se hizo de manera legal; hubo quien cuestionó a las autoridades municipales con respecto a que no se buscó el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia para proteger la casona de casi un siglo de existencia y que se le diera otro uso, tal como ocurrió con el Rastro Municipal que hoy es la Casa de la Cultura de Tampico.

José Pedro Varela, en su texto “La educación del pueblo”, describió sus beneficios: destruye los males de la ignorancia, aumenta la fortuna, prolonga la vida, disminuye la criminalidad y los vicios, aumenta la felicidad, la fortuna y el poder de las naciones.

Se deduce, entonces, que cuando se destruye una escuela, del nivel que sea, ocurre lo contrario...