Punto Porcentual

James Heckman y la educación emocional

Este viernes se realizó el Seminario de Liderazgo organizado por la Universidad Interamericana para el Desarrollo de Tampico, institución que celebra su XV aniversario.

El catedrático de la UNID Ciudad de México, Tomasz Bogdanski, presentó su charla “Educando la Mente y el Corazón”. Durante la misma, ofrecida a profesores de escuelas públicas y privadas, habló de Aristóteles (Educar la mente sin educar el corazón, no es una educación en absoluto).

Citó a Nicolas Rojas, emprendedor de 19 años, CEO de Imagine Desarrollo, Mundiapp y TusCanchas.com: afirma que para ser exitoso, se requiere un 80 por ciento de ganas y un 20 por ciento de conocimiento.

Comentó que la formación humana integral del alumno debe contar con los rubros físico-biológico, psico-emocional y social, espiritual, ético-moral, e intelectivo/volitivo. Para él, los ejes de educación integral son tres: formar, educar e informar a través de la Tecnología de la Información y Comunicación (TIC).

Sin embargo, el concepto que más llamó la atención de los presentes fue el del Premio Nobel de Economía James Heckman: “Los países que promueven la educación emocional podrían estar generando un efecto dominó sobre los niveles de motivación, autocontrol y bienestar de la ciudadanía”.

Un servidor tuvo la oportunidad de entrevistar en Monterrey, en 2008, a James Heckman, nacido en Chicago y fiel creyente de que en “la ciudad de los vientos” las comunidades polaca y mexicana son las más trascendentes por su cultura de trabajo y por el arraigo de sus valores.

El profesor de la Universidad de Chicago obtuvo el Nobel en el año 2000 por sus trabajos en Econometría y Microeconomía. Su trabajo no se remite únicamente a la economía, sino que también ha significado un gran aporte a otras disciplinas del ámbito social.

Bogdanski hizo un listado de 11 aspectos que debe tener un estudiante o futuro trabajador, que a la postre se convertirá en líder de su empresa: saber reflexionar, tomar decisiones, emitir juicios, ser servicial, expresar emociones de forma adecuada, ser empático, ser generoso, trabajar en equipo, ser atento, ser creativo y ser ecuánime.

Hasta hace algunos años, sobre todo en los 80, tanto la academia como el negocio se centraba en el conocimiento per se, para generar números y más números, al estilo “Metropolis” de Fritz Lang.

Sin embargo, poco a poco esa forma de trabajar demostró ser inadecuada, porque el don de mando era vertical, se recibían órdenes y se ejecutaban. Si algo salía mal, el culpable siempre era el empleado.

Ahora la idea es darle alma a la empresa, sentido humano. Si el empleado está contento, producirá más. Así debe ser.