Punto Porcentual

Día de la Madre, ¿solo hay uno?

Para Bertha María:

Desde ayer por la mañana, en las escuelas, en algunos centros de trabajo –los menos, por desgracia- y en restaurantes y centros comerciales comenzó el movimiento para festejar a la reina de la casa.

Se sucedieron los clásicos recitales en primarias y secundarias, para después llevar a mamás y abuelas a comer o cenar, sin olvidar la flor conmemorativa para quienes, gracias a Dios, sirvieron de instrumento para que nosotros estemos aquí.

La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados, en voz de su vicepresidenta de la Zona Norte –de Baja California hasta Tamaulipas- Rosa María López Pérez, vaticina un domingo redondo. Afirma que comúnmente los locales para diversos presupuestos se llenan al 50 por ciento; pero por coincidir el 10 de mayo, se ocupará el 50 por ciento adicional.

No faltarán las flores para las mamás y abuelas que se adelantaron en el camino, ya que si bien la paisana Ana María Rabatté popularizó su verso “en vida, hermano, en vida”, muy pocos lo llevan a la práctica, y se esperan a que ya no esté con nosotros para irla a ver a una cripta, o a la urna crematoria, si el presupuesto no alcanzó para llevarla al panteón.

Cierto, hay ocasiones en que el diálogo madre-hijo no se da al 100 por ciento, por el trabajo y poco tiempo del segundo o por las labores que ella tiene ahora cuidando a los nietos. Sobre todo en estos días, para quienes tienen una relación no tan fácil con ellas, se exige al hijo un cúmulo de paciencia.

Hay quienes recomiendan leer La Palabra de Dios, sobre todo el Nuevo Testamento, para entender por qué las cosas son como son, y qué se puede hacer al respecto para que ese panorama cambie. Hay madres e hijos que, después de su lectura, dejan los egos a un lado y se ponen a platicar.

Estos son días para reflexionar qué puntos en común hubo desde la primera infancia, que por circunstancias de la vida fueron sustituidos por la enfermedad del siglo XX y también del XXI: el estrés, que impulsa los gritos y golpes, antes que el diálogo entre seres humanos.

Pero hay que hacerlo ya, no esperar a que sea demasiado tarde. Y sí, en estos días vale hacerle caso a las propagandas comerciales, porque ella lo merece todo, desde el momento en que nos dio la vida; desde el momento en que Dios la escogió para que nosotros deambulemos en este mundo.

Este domingo toca la suerte de que las festividades norteamericana y mexicana coinciden. Si aún cuenta con su señora madre, aprovéchela. Y si el presupuesto no alcanza para hacerle la gran fiesta, dele lo más importante: su tiempo. No cuesta nada, y ganará mucho.

¡Felicidades, mamá!