DRAGONES

Las reformas valdrían un cacahuate

Ayer escuché a los periodistas del famoso programa de televisión “Tercer Grado” coincidir en que el principal reto, en el 2014, de la Presidencia de Enrique Peña Nieto será el económico.

Ante los decepcionantes registros de crecimiento del PIB mexicano en el 2013 y los persistentes malos números en materia de generación de empleos el titular del Poder Ejecutivo Federal está obligado a traducir las tan mentadas reformas estructurales en mejores estadios de desarrollo social, a menos que quiera sufrir un descalabro político en las llamadas elecciones intermedias; a menos que quiera poner en peligro la fortaleza del régimen, arriesgar la continuidad del PRI en el poder, evitar la consolidación de las políticas públicas de corte liberal y, dar al traste con la mismísima gobernabilidad del país.

Recordemos que ésta –la gobernabilidad– se encuentra en entredicho en algunas partes del territorio nacional, donde, bien a bien, no se sabe quién es el tata mandón: si el Estado Mexicano, la delincuencia organizada, los grupos de autodefensa o la CNTE.

Si no se levantan los indicadores de bienestar no se van a tranquilizar las aguas, no se le van a creer a Peña Nieto sus discursos de progreso y las proyecciones del mundo respecto a la economía azteca se van a desplomar.

Por lo pronto dichas expectativas andan por los cielos.  El Secretario General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, José Ángel Gurría, advirtió que el crecimiento económico de México en este año alcanzará 3.8% y para 2015 llegará a estar entre 4.2% y 4.3%. “No estaría diciendo esto si no fuese por el paquete de reformas, las reformas hay que entenderlo no es que fueran deseables, sino que eran inevitables, urgentes y emergentes, porque todos los países del mundo aceleran el paso para salir de la crisis, de manera que las reformas en México no son para ponernos adelante de los países sino para emparejarnos”.

Estoy de acuerdo con Gurría, pero también coincido con los analistas que suponen que tales expectativas van a valer un cacahuate si las reformas laboral, educativa, financiera, fiscal y energética no se consolidan y no producen resultados en los bolsillos, en la chamba, en la salud, en la canasta básica, en las posibilidades de consumo de los mexicanos.

 

columnadragones@yahoo.com