DRAGONES

Izquierda derrotada, humillada, relegada

No soy experto en geografías políticas, como no lo son la mayoría de los mexicanos, menos interesados en ideologías y más ocupados en encontrar respuestas pragmáticas a los problemas que enfrentamos como individuos y como integrantes de una comunidad. Políticamente nos interesa más que hacen nuestros gobiernos y representantes para mejorar presente y futuro en materia de empleo, salud, educación, seguridad, cultura, calidad de vida, que en lo que hacen los políticos para defender a pasados gloriosos, a dogmas de fe, al himen del nacionalismo revolucionario y a soberanías que huelen a naftalina, en una era donde las fronteras son borradas por la internacionalización de lo cultural, de lo tecnológico y de lo comercial.
El mexicano del Tercer Milenio no contrapone el amor por su país y su región con cuestiones tales como: consumir lo que le genera un mayor costo beneficio se produzca donde se produzca, residir en el lugar del mundo que más le conviene, trabajar en el corporativo de su preferencia sea o no sea multinacional, comercializar en mercados foráneos si eso favorece los balances de su empresa, importar los insumos de mayor calidad global, escuchar canciones en ingles, comer sushi y ver películas francesas, si ello le viene en gana.
A ese ciudadano del Tercer Milenio poco o nada tiene que decirle la izquierda mexicana. Me refiero a esa izquierda defensora de monopolios estatales y de grupos facciosos, antidemocráticos, como la CNTE  y el SME. Me refiero a esa izquierda chauvinista, maniquea, reaccionaria, adoradora de tótems sagrados, sin un moderno y pertinente proyecto de país y que se dispersa en luchas facciosas. Me refiero a esa izquierda que da pena ajena, esa que hizo el ridículo político al pretender  contener la Reforma Energética promovida por el PAN y el PRI. Pero que lo hizo evidenciando anemia argumental con la recurrente y previsible toma de la máxima tribuna del pueblo,  con  la expresión de epítetos y frases groseras, mostrando la desnudez de premisas y tesis convincentes.
No soy experto en geografías políticas; Sin embargo, seguro estoy que la izquierda seguirá siendo derrotada, humillada, en las deliberaciones públicas que definen el rumbo de México mientras  no pueda, no sepa, no quiera, hablarle al ciudadano del Siglo XXI.



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