DRAGONES

Al César lo que es del César

Miguel Riquelme no solamente heredará el mando de una ciudad, Torreón, con serios problemas en materia económica y de seguridad. También afrontará una crisis de representación política. Nunca había sido tan válida la frase aplicada a quien toma el mando de un gobierno: “Se sacó la rifa del Tigre.” Ni los líderes políticos regionales (de cualquier partido), ni los funcionarios municipales, ni instituciones medulares como el SIMAS, la tesorería, la dirección de obras públicas, la policía, etc. gozan de la confianza de los torreonenses, en mucho debido a la percepción de corrupción, ineficiencia, demagogia y abuso del poder. La falta de representación política de instituciones y actores públicos incentiva el surgimiento de una euforia participativa del ciudadano en asociaciones, agrupaciones civiles que, además de “poner el dedo en la llaga” observando y denunciando sistemáticamente las distorsiones gubernamentales, accionan en áreas de competencia de la administración pública: vigilancia, cierre de calles, desviación de flujos vehiculares, liderazgo en la limpieza de la ciudad, etc. Con el peligro de que el etcétera crezca a niveles tales que se de lo que algunos analistas definen como balcanización de la política.

Repito, con convicción, lo que en otras columnas he mencionado: una activa participación ciudadana en la política es signo de desarrollo y modernidad de una sociedad; sin embargo, donde la gobernabilidad se ve afectada es cuando la acción de gobernar la asumen, directamente, ciudadanos o grupos ciudadanos. ¿Por qué? Porque una comunidad no puede gobernarse con dos lógicas distintas y contradictorias: la lógica de lo particular y la lógica de lo colectivo. Y es que cada uno de los individuos o grupos que participen en los procesos de toma de decisión estarán concentrados en defender sus intereses particulares, haciendo difícil la construcción de una racionalidad colectiva que se sobreponga a la racionalidad individual.

Miguel Riquelme deberá romper con la crisis de representación política en Torreón e impulsar un modelo de gobernanza que, ahora sí, sin simulaciones, incorpore en las decisiones de gobierno a las diversas representaciones comunitarias; pero, devolviéndole “al César lo que es del César.”

columnadragones@yahoo.com