BIZHUNTER

A tiro de pájaro; en la punta de la nariz, pues

El estatus y las perspectivas de la industria automotriz en México y específicamente en Coahuila son excepcionales –México se encuentra entre los 10 principales productores de automóviles a nivel global–. Resulta inexplicable, entonces, que Torreón no cuente con planes y políticas públicas que le faciliten incorporarse a las dinámicas de un sector, el automotriz, que en el próximo lustro crecerá, en nuestro país, a una tasa anual del 6% (cuatro veces mayor que el ritmo del PIB) permitiendo que pasemos de una producción actual de 3 millones a 4 millones de unidades anuales (aproximadamente).De lograrse una reforma energética que empate los costos locales de energía eléctrica con los de EE.UU. y Europa, México mejoraría sustantivamente su posicionamiento competitivo en el mercado automotriz global, de por sí bueno debido a su cercanía con el demandante de autos y camiones más importante del mundo y a la productividad del trabajador mexicano. Actualmente el costo de la energía en México es alto, del orden de entre 50 y 70% de lo que un industrial paga en EU y Europa.Digámoslo así: México –y específicamente Coahuila– se encuentra en un momento y en una posición envidiables para recibir los beneficios derivados de la expansión de una industria impulsora de múltiples cadenas PyME e intensiva en el empleo de mano de obra. Ello explica el por qué Saltillo, una ciudad situada a tiro de pájaro de la frontera,  se ha convertido en un emporio automotriz. Lo que no nos explicamos es el por qué Torreón, una ciudad ubicada a tan solo 254.7 km. de Saltillo, no aprovecha el efecto radial del potente sector ubicado en la punta de sus narices, siendo que los cánones económicos nos dicen que tal efecto radial puede alcanzar a ciudades situadas a 1,300 km. de distancia del epicentro productivo. Claro que la ciudad que desee ser beneficiada por los efectos radiales debe contar con las ventajas logísticas, de infraestructura industrial, urbanísticas en general, que exigen las armadoras y/o las proveedoras de autopartes.Insisto: con becas Probecat y regalando terrenos, pero sin planes y proyectos que levanten la competitividad urbana, sólo lograremos atraer golondrinas, pero nunca al potente sector que tenemos a tiro de pájaro, en la punta de las narices, pues. 


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