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Con y sin reformas los jóvenes seguirán jodidos

A dos décadas de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte México no ha capitalizado su alto potencial laboral. Y es que desde la firma del tratado el país ha experimentado un triste crecimiento promedio anual de tan sólo 2.3%.

La incapacidad de la economía para generarle a los mexicanos suficientes oportunidades de empleo formal ha orillado a muchos de ellos –sobre todo a los jóvenes– a buscar tales oportunidades en la economía informal y en los EE.UU.

Es un hecho que México ofrece pocas oportunidades para que los chavos y chavas, en edad productiva, tengan acceso a una vida digna. Por un lado, cada año, un gran número se queda sin la oportunidad de ingresar a una institución de educación superior. Por otro lado, son varios los jóvenes –con estudios o sin ellos– que no tienen éxito a la hora de la hora de buscar chamba en los deprimidos mercados laborales mexicanos.

No en vano 64% de los jóvenes no tienen acceso a un trabajo formal, lo cual significa que 9.4 millones no gozan de los servicios de las instituciones públicas de salud.

Mencionemos que, aunque algunos chavos y chavas encuentran empleo formal, la mayoría lo hacen en los sectores de turismo, transformación y construcción. Sectores económicos de baja remuneración, donde los salarios promedio rondan los 6 mil pesos mensuales.

Lo peor del asunto es que no se visualiza, en el corto plazo, un cambio sustantivo en el estatus de los jóvenes mexicanos aquí mencionado. ¿Por qué? Simplemente porque las tan mentadas y presumidas reformas estructurales, específicamente la energética, la social y la hacendaria, no fueron diseñadas para, en el corto plazo, afrontar el reto de darle chamba digna y suficiente a los mexicanos.

En el caso de ser pertinentemente aprobada, la iniciativa energética planteada por el Poder Ejecutivo Federal dará resultados laborales dos o tres años después de su promulgación.

Y la social y la hacendaria, lejos de integrar un conjunto de medidas dirigidas a movilizar a millones de mexicanos del sector informal hacia el formal, como lo refiere el discurso de Peña Nieto, provee incentivos que fomentan el engrosamiento del sector informal.

Pobres jóvenes, tan lejos de las políticas públicas y tan cerca de la demagogia institucional.

columnabizhunter@yahoo.com