BIZHUNTER

El país donde los pobres dan lo que no tienen

Resulta emotivo y alentador el que los mexicanos, sobre todo los pobres, ayuden a los damnificados por los meteoros Manuel e Ingrid, como año con año lo hacen con los hermanos que caen en desgracia debido a huracanes, terremotos, explosiones, etc.

Es conmovedor ver a las familias de bajos recursos solidarizarse y contribuir con lo poco que poseen en su humilde alacena. Como bien dice “el Teacher” López Dóriga: no dan lo que tienen sino lo que no tienen. Pero también es verdad que no solamente dan lo que no tienen sino lo que no tiene el Estado para dar, para ofrecer, a los que por diversos fenómenos naturales pierden sus escuelas, sus negocios, sus trabajos, su sustentación alimentaria y, no en pocas ocasiones, sus viviendas.

Y es que si el Estado no tiene los recursos para asegurarle a los mexicanos niveles de bienestar mínimos, menos tiene (sin hacer un boquete en el erario público) para salvar problemáticas producto de acontecimientos naturales difíciles de predecir en magnitud. Y no los tiene porque, digan lo que digan el Peje y los radicales de izquierda, el Estado no recauda los recursos necesarios y suficientes, como si lo hacen los Estados de los países que admiramos por el nivel de desarrollo económico y de educación, salud, vivienda, de sus habitantes.

Si no se consideran los ingresos por derechos sobre la producción de hidrocarburos, la recaudación tributaria en México resulta la más baja de la OCDE –no más del 14% del PIB contra 35% del promedio de la OCDE y 20% de América Latina–.

El papel dominante de la imposición indirecta combinado con el poco peso relativo del impuesto sobre la renta de las personas físicas en la recaudación total contribuyen a una reducida progresividad potencial del sistema tributario.

El problema es que todo hace parecer que la debilidad fiscal del Estado Mexicano continuará por tiempo indefinido. Y es que en muy poco se madeficaría la participación en el PIB de la recaudación tributaria si se aprobara la iniciativa hacendaria enviada al Congreso de la Unión por el Poder Ejecutivo.

Eso, en cristiano, quiere decir que, por lo menos en el corto plazo, el Estado no podrá elevar sustantivamente el nivel de bienestar de los mexicanos, y que los pobres tendrán que seguir dando lo que no tienen, en caso de desastres naturales, claro.

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