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La era de La empresa multilocal

Coincidiendo con el inicio del Tercer Milenio irrumpe un nuevo paradigma de desarrollo; uno donde la localidad, la aldea regional, se convierte en el protagonista de la película. Las inversiones off-shore ya no se deciden en base a consideraciones nacionales sino en base a ventajas comparativas locales. La empresa multinacional cede el paso a la empresa multilocal, a aquella que aprovecha la posibilidad de ubicar sus operaciones en las diversas localidades del mundo que le ofrecen el máximo aprovechamiento de sus recursos financieros, humanos y materiales. Como las fronteras económicas y comerciales se han borrado la inversión Extranjera Directa (IED) instala naves, ejecutivos, oficinas, en la localidad internacional que le otorga un mayor costo beneficio al analizar variables como: posicionamiento logístico, infraestructura para el hospedaje industrial, capacidades del acervo profesional, productividad laboral, entorno cultural, clima social y seguridad.
Resulta paradójico que en México, a pesar de que se despliegan enormes esfuerzos y recursos en promover la inversión directa, las regiones, las metrópolis, las ciudades; las localidades pues, no son el objetivo puntual de las políticas públicas de atracción de la IED. Es decir, en la era en la cual la globalización permite el aprovechamiento de las ventajas competitivas locales el centralismo político mantiene su hegemonía en el diseño de estrategias de fomento económico. Las grandes estrategias de fomento se diseñan y administran en la capital del país y se negocian con los gobiernos de las entidades federativas. En el actual y obsoleto modelo los gobiernos municipales poco o nada tienen que decir u ofrecer. En el actual y obsoleto modelo la mayoría de los recursos federales destinados al fomento económico (por ejemplo el Programa para el Desarrollo de la Industria del Software)  no fluyen directamente hacia los municipios sin la intermediación burocrática, administrativa, de los gobiernos estatales. Y como el que parte y reparte se queda con la mejor parte suele suceder que las capitales de las entidades federativas se quedan con todo el pastel.
Si pues. El paradigma del centralismo, en cuanto a fomento económico, hace mucho que debimos de haberlo superado.


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