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Hoyos negros en el universo lagunero

La función de un gobierno es gobernar bien. Ésta que parece una afirmación de Pedro Grullo no lo es en una región, La Laguna, que hace mucho no ha sido gobernada bien. Más allá de algunas obras y acciones específicas que las últimas administraciones locales han llevado a cabo, lo que se llama gobernar bien no existe en Torreón, en Gómez Palacio y en Lerdo. Nadie puede afirmar que La Laguna se ha gobernado bien en la última década, si considera el pobre desempeño económico, la inseguridad pública, la violencia, el mal uso de los dineros públicos, la pésima gestión del agua, el estatus ambiental que padecemos, la ausencia del Estado de Derecho, la nula coordinación metropolitana, etc.

Coincido con los que definen a un buen gobierno como aquel que:

• Administra con eficiencia, eficacia y honestidad los escasos recursos públicos.

• Logra credibilidad, gobernabilidad y legitimidad frente a los ciudadanos y ante la mayoría de los actores políticos de su comunidad.

No hay mucha ciencia. La cuestión en La Laguna no es filosófica. Podemos debatir si hay más gobierno o hay menos gobierno pero el hecho es que hemos padecido hoyos negros políticos; es decir, la ausencia de gobiernos capaces de hacer cumplir las leyes, de que la región progrese, de que los laguneros tengan empleos de alta calidad. Y todos sabemos que en la física política las ausencias, los hoyos negros, terminan por ser ocupados por movimientos sociales. El surgimiento en La Laguna, sobre todo en Torreón, de diversas agrupaciones cívicas –“Participación Ciudadana 29”, “Renacimiento”, Laguna yo te quiero”, “ELLA”– tiene relación directa con la ausencia de buenos gobiernos locales, de cepa panista o priista. Hablando en cristiano: la sociedad empieza a hacer, a liderar lo que los gobiernos no hacen o no lideran. Empieza, pues, a llenar los hoyos negros políticos.

Es verdad que una sociedad es tan madura y progresista como activos y participativos sean sus ciudadanos. Pero una cosa es el activismo cívico y otra la ingobernabilidad que se genera cuando la sociedad suple la función que le corresponde al gobierno. ¿Exagero? Eso lo sabremos en el corto plazo, pero por el bien de todos espero que Miguel Riquelme, Miguel Campillo y Luis de Villa tapen los enormes hoyos negros que les han heredado.

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