Intelecto Opuesto

Zona Plateada

Durante la última década comenzó a emerger en la capital de Hidalgo un ambicioso proyecto residencial que estuviera a la altura de las exigencias de lo que la nueva clase media del Centro del país requiera; esto es, un sitio donde se sintieran como en la Ciudad de México, pero en Pachuca.

Así me contó una vez un arquitecto hidalguense el origen y nacimiento de lo que hoy conocemos como la Zona Plateada, un espacio de no más de 3 kilómetros que recorre una avenida con complejos habitaciones de alta plusvalía y que alberga a la mayoría de los nuevos comercios y establecimientos de la Bella Airosa.

El plan de hacer de la antigua zona ejidal del Tezontle y San Cayetano un sitio “nice” para vivir se fraguó de la mano de políticos-empresarios y empresarios políticos quienes convinieron realizar el proyecto que actualmente vemos en Pachuca como uno de los puntos principales para la clase social que gusta de la vida nocturna, la comida, la recreación y un lugar de reunión.

Sin embargo y como en todo lo que se hace con fines meramente económicos y de ganar-ganar pero dinero y más dinero, las cosas no resultan tan buenas como parecen. Y es que basta con ir cualquier noche de miércoles a sábado a la Zona Plateada para poder comprender cómo es que se está terminando con uno de los espacios ideados para el buen vivir gracias a la mala planeación y permisos para establecimientos de bares y cantinas al por mayor, así como de un pésimo control de seguridad en la zona.

No es la primera vez que a mis oídos llegan denuncias sobre escándalos de jóvenes alcoholizados en la zona, ni tampoco de grescas entre “gallos” de alta escuela quienes se sienten dueños de las calles y conducen a grandes velocidades, ni tampoco de robos, asaltos y episodios de violencia.

El caso es que últimamente se han dado en demasía y todos en un mismo espacio: los antros y bares.

En menos de 15 días, tres casos han sido dados a conocer en donde comensales han quedado expuestos y a la deriva, sin apoyo de autoridades ni de personal de establecimientos, luego de protagonizar aparentes o supuestos pleitos de borrachos.

El modus operandi es el mismo: supuesto alcohol adulterado, intento de control de empelados del estacionamiento sin registro ni credenciales, ni identificación ni nada. Y el colofón: la participación de la propia policía municipal de Pachuca.

Resulta que el último caso, me han contado, fue en días pasados cuando los encargados de un valet parking y patrulleros municipales detuvieron y sometieron a un joven en estado inconveniente a quien sin protocolo alguno le fue sustraído su celular, sus pertenencias personales, joyería y hasta la llanta de refacción de su automóvil.

Días antes, un grupo de mujeres padeció de las mismas luego de salir del mismo sitio en la zona de bares; antes, otro grupo de jóvenes igual. Podrán ser episodios producto de las malas decisiones de quienes acuden a divertirse a dicho lugar, pero que todo en su conjunto acabará con la Zona Plateada, eso ténganlo por seguro.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com