Intelecto Opuesto

Violencia y agresiones

Las protestas contra el alza a la gasolina se han tornado en violencia en todos los escenarios del país. Lo que comenzó como el legítimo derecho de salir a exigir una demanda, una lesión al bolsillo (seas o no dueño de un automóvil), ya es actualmente un ring de box en donde a la menor provocación se rompe el respeto y se agrede sin motivo o sin razón.

Como prensa, llevamos prácticamente una semana siendo blanco de ataques mediáticos en redes sociales; en las calles, objetivo de activistas y ciudadanos "anti sistema" que protestan por todo y agarran contra todos.

Los pobladores que bloquean carreteras, impiden la labor periodística argumentando que si ayudan a la prensa están traicionando la lucha. ¿De qué diantres estamos hablando?, ¿cuál lucha y cuál consigna?, todos somos harina del mismo costal y a todos nos afecta el bloqueo, la agresión, la muerte de personas.

Así como nos impacta que nos cobren más por la gasolina y por ende en los productos y servicios, también nos afecta que haya una parálisis sistemática de la vida cotidiana. A nadie le resultará gratificante ni mucho menos productivo que México se vaya en picada, cuando lo que se busca es mejorar la calidad de vida, tener mejores empleos, más seguridad, paz y tranquilidad.

Hoy México es violencia y agresiones. A donde vayas encuentras un frente para pelear; si es retén carretero te molestas con los militares o la policía. Si es en el tráfico queremos asesinar a los demás conductores o a quien se quedó sin marcha. Si es una movilización o bloqueo (como los de ayer, antier, etc), simplemente nos transformamos por la frustración y queremos acabar con todos. Si alguien se mete en la fila del banco, del cine, del súper, estamos listos para pelear.

El ADN nacional está infectado con la ira, y eso nos sigue cobrando una factura que termina en la pérdida de vidas inocentes, de gente que sale a protestar por seguir a personajes, por estar inmerso en grupos políticos.

Hay que decirlo, la gente de a pie no es la mayoría en las protestas y bloqueos, mucho menos en los saqueos. La ciudadanía a la que llaman ajena y apática es la que está preocupada por su trabajo, por su economía, por su familia. Sí, por su país y su entorno, pero no como los partidos políticos, como los que viven de la agitación y la reacción, pues son ellos los que sí tienen sus bases y fundamentos en los sucesos que estamos viviendo.

Estados como Hidalgo, como Estado de México, Coahuila, Nuevo León, Veracruz, ayer vivieron momentos de angustia y desesperación. No hay reconciliación social con las autoridades y eso provoca más el enojo y malestar del pueblo.

El mensaje presidencial de anoche solo vino a echarle más sal a la herida. Que fue una explicación, que nos preguntan ¿nosotros qué haríamos?, está bien. Pero da la casualidad de que ya no hay margen de error ni de ponerse a filosofar. No en el México de la violencia y la agresión.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com