Intelecto Opuesto

La vida de un jornalero

La actividad agrícola en México ha sido una de las principales áreas de ocupación social y de aportación económica desde épocas prehispánicas, luego durante la Conquista y posteriormente durante la Independencia y la Revolución, hasta nuestra épocas en donde persiste mediante la inversión privada y el trabajo de jornaleros, que se combina con los programas oficiales que buscan sacar del autoconsumo a los campesinos del país para que sean empresarios del ramo.

Sin embargo, tras siglos de actividad agraria, la cadena laboral no ha sido modificada y al contrario parece contar con elementos que agravan su situación como actividad primaria en la vida humana del país.

En especifico, con el conflicto de trabajadores jornaleros del Valle de San Quintín de Baja California (Norte), el tema parece cobrar relevancia por ser de tintes sociales, con causas defendibles y en apariencia justas, pero, ¿en cuántos sitios más del país hay San Quintínes? ¿cuántos cientos y miles de jornaleros mexicanos, centroamericanos y de sepa donde, están trabajando de sol a sol en condiciones deplorables?

De acuerdo con un análisis realizado pro Alejandro Domínguez para MILENIO sobre el conflicto, el salario diario es de 110 pesos en promedio. Piden que se les paguen 300 pesos diarios, pues consideran que lo que reciben es “un salario de hambre”. Piden que se respete el derecho de antigüedad de cada jornalero. Aguinaldo, vacaciones, prima vacacional, reparto de utilidades, pago del séptimo día y días festivos al doble. También aumento en el pago por caja de fresa, jarra de mora y cubeta de tomate. Por ejemplo actualmente la jarra de mora se las pagan a 6 pesos y ellos piden que se aumente a 17.

Según las versiones recabadas, Fidel Sánchez, uno de los voceros de la Alianza Nacional por la Justicia Social del Valle de San Quintín, explicó que los jornaleros de Baja California tienen suscritos dos contratos. Uno es un contrato colectivo de trabajo representados por organizaciones sindicales nacionales como la CROM y la CRAC. En ese contrato colectivo se determinan las condiciones laborales, como el prescindir de aguinaldo, pago al doble del día domingo y días festivos, vacaciones, prima vacacional y reparto de utilidades, porque ya las tienen incluidas en su salario diario.

Los empresarios se niegan a pagar 300 pesos diarios a los jornaleros. Primero ofrecieron aumentos salariales de 10 por ciento, unos diez pesos más al día.

En Hidalgo, un estado con más de la mitad de su territorio en zonas de agricultura, se estima que al año cerca de 15 mil campesinos emigran a entidades del norte del país a laborar en los campos; aún siguen sin conocerse las condiciones reales de estos trabajadores en la entidad y la situación que deben padecer para ingresar.

El conflicto de los jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín desencadenó un paro laboral desde el 17 de marzo pasado y puede propiciar que haya más en otras zonas de México. ¿Qué harán las autoridades? ¿qué haremos como sociedad?, la respuesta, está en cada uno.

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