Intelecto Opuesto

Transparencia contra austeridad

La Cámara de Diputados aprobó una bolsa de 75 millones de pesos por concepto de “atención de asuntos legislativos”, mejor conocida como bono navideño, es decir 150 mil pesos para cada uno de los 500 legisladores.

Así de fuerte, así de directo, el asunto que desde hace un par de días se viene comentando en los pasillos de San Lázaro y que ha salido a la luz pública precisamente cuando en gobiernos estatales se habla de recortes presupuestales, de políticas de austeridad y de una transparencia total en el manejo del dinero público.

Y es que, en los momentos que vivimos en el país, donde el salario mínimo de 80 pesos al día será la gran ayuda de las autoridades a los ciudadanos, resulta en detrimento de la calidad de vida del mexicano común el que nuestros representantes parlamentarios se lleven lo que les corresponde por ley –aguinaldo y prestaciones-, más lo que se acaban de aprobar.

El monto es lo de menos, vaya, no creo que nadie de clase media y baja alcance a ver en alguna ocasión en su vida tales cantidades por lo que no podemos más que sentir indiferencia ante una determinación que se considera lastimosa por su origen poco transparente.

Ayer salió de inmediato el Sistema de Administración Tributaria a defender que el gobierno federal pondría la lupa de la verdad y la justicia sobre los legisladores para verificar cómo y en qué se van a gastar los bonos navideños.

Dicen que ya compraron cobijas para repartir a la gente por la época de frío; que van a entregar despensas y programas alimentarios, al final, es lo mismo, es un dinero que no tendría porque estarse empleando en dichas acciones que solo son paliativos temporales y con fines de promoción política y personal.  Hasta la propia Iglesia Católica los criticó, para que se den una idea del nivel que alcanzó la diatriba.

En Hidalgo, es precisamente el tema de la austeridad y la reconfiguración del gobierno el tema central de la administración que comenzó en septiembre pasado donde se ha puesto énfasis en aclarar que no se debe gastar en nómina excesiva, en carga burocrática o pagos innecesarios, en gasto de operación que no sea de utilidad al ciudadano y muchos otros términos que con las acciones de los diputados federales provocan que la gente crea menos en la clase partidista y sus proyecciones.

Tras este penoso episodio, solo con argumentos de transparencia podrán callar bocas los diputados federales ante una situación nacional e internacional que va en contra de dichas prácticas, no solo en México, en todo el mundo. No imagino en Estados Unidos a los nuevos integrantes del Congreso haciendo este tipo de derroches, ni en Venezuela, o en España. Pero por desgracia, en nuestro país sí.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com