Intelecto Opuesto

¿Sirve la famosa reingeniería?

La Oficina de Transición del gobernador electo de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, trabaja desde hace varias semanas en la denominada reingeniería de la administración pública estatal, con miras a la toma de protesta del próximo 5 de septiembre.

Qué significa este proceso ¿acaso es una construcción de planes y proyectos con ideas de todas formas y colores?, para responder consultamos en MILENIO Hidalgo al coordinador administrativo de la Oficina de Transición de Fayad, y quien es también dirigente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo, Juan Carlos Martínez.

El también ex dirigente en Canaco Pachuca señaló que se trata de revisar todos y cada uno de los procesos gubernamentales que deriven en lo que considera un punto medular: "es necesario adelgazar el gobierno", señaló ayer en entrevista.

De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado a principios del mes, la reingeniería administrativa en dependencias de todo el país ayudaría eficientar recursos.

El organismo señala que en busca de corregir estos excesos, las autoridades hacendarias plantearon como objetivo para este año "una reingeniería del gasto con enfoque base cero", mediante la cual se realizó un análisis inicial de los programas gubernamentales que finalmente llevó a la eliminación de 56 programas y la fusión de 261 programas en solo 99 tras detectarse problemas de duplicidad.

Incluso, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a nivel federal está proyectando más recortes para 2017 con el objetivo de que se sigan los mismos criterios de política de ahorro en gobiernos de todos los niveles y sobre todo para poder depurar procesos.

¿En Hidalgo qué es lo que se debe hacer entonces?, ¿habrá desintegración de oficinas estatales o despidos de la burocracia que engrosa la nómina?. La respuesta que da Martínez Domínguez como parte de la coordinación de la Oficina de Transición del gobierno es que: "una secretaría ejecuta obra pública en un municipio y otra también y ambos tienen supervisores de obra y visitan la misma comunidad desde diferentes secretarías para supervisar, probablemente eso se pueda mejorar".

Es decir, evitar la duplicidad de funciones, corregir los aspectos en donde varias dependencias le dedican tiempo y recursos humanos y presupuestales a un mismo tema que podría verse desde una sola oficina, así como orientar los perfiles de los trabajadores sin necesidad de desprenderse de ellos.

Queda claro que el gobierno no es una empresa privada, por tanto se deben emplear ciertos recursos de competitividad, de innovación y mejora regulatoria a la par que los recursos de la política. El éxito de los planes de Fayad podrían tener mayor eco si se mezclan tanto unas como otras tácticas (públicas y privadas), sin dejar de lado que tampoco puede cambiar todo de un jalón o de un solo intento, mucho menos en un estado tradicionalista y con renuencia a lo desconocido.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com