Intelecto Opuesto

Robo de combustible

El tema de la extracción ilegal de hidrocarburos –que nuca ha dejado de ser un foco rojo- es hoy más que nunca una emergencia de seguridad nacional. Los recientes hechos ocurridos en Puebla y entidades vecinas a Hidalgo son solo la punta del iceberg en el redescubrimiento de esta modalidad del crimen organizado.

Y es que la actividad delictiva en nuestro país se ha diversificado a raíz del naciente mercado de la compra ilegal de combustible para vehículos particulares tras el alza a la gasolina que comenzó este año en México.

No hay que ser sesudos para saber que algo así ocurriría cuando en México se tiene una intensa actividad por parte de organizaciones y grupos dedicados al negocio de lo ilegal. Siempre ha sido lucrativa la venta a menor costo de productos que encarecen o que no se consiguen tan fácilmente. Desde la fayuca en mercados y tianguis, la ropa americana, los electrónicos y autos de dudosa procedencia, las sustancias prohibidas y ahora la gasolina y diésel para los motores.

La gente que antes gastaba menos en llenar su tanque no parece ser del tipo de los que integran una mafia o un grupo de delincuencia organizada, sin embargo, tampoco los que compran piratería o productos apócrifos. Entonces ¿por qué lo hacen?, quizá por ahorrar unos pesos, o tal vez porque es para lo que alcanza y es entonces cuando nos damos cuenta de la realidad en la que nos encontramos.

El riesgo que representa el comprar combustible robado es el mismo que tanto criticamos en la larga lista de origen y destino en la producción de cocaína o metanfetaminas; acá se pone en peligro la vida de comunidades enteras por donde atraviesan los ductos de donde se extrae el hidrocarburo de forma cuasi rupestre, con pocas herramientas de seguridad a la mano y que en más de una ocasión hemos visto en lo que terminan explosiones y fugas sin control.

De acuerdo con cifras publicadas por MILENIO, en diez años la Procuraduría General de la República ha tomado conocimiento de la existencia de 14 mil 244 tomas clandestinas de combustible en el país, la mayor parte de ellas en Guanajuato, Tamaulipas, Puebla, Sinaloa, Jalisco e Hidalgo.

En ocho meses, en el estado se han asegurado cerca de 500 mil litros de combustible robado de ductos de Petróleos Mexicanos y 35 presuntos responsables de ello han sido detenidos.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, en la administración del gobernador Omar Fayad Meneses, que se inició el 5 de septiembre del año pasado, se ha logrado el aseguramiento de 472 mil 234 litros de combustible.

La nueva modalidad del crimen, que amenaza a Hidalgo, como dijo el gobernador en días pasados, es precisamente la del robo de combustible directamente de los ductos. En Hidalgo operan desde hace mucho tiempo, usan armas largas, agreden a la policía y no se sabe si también a civiles. El problema ya creció en Puebla, y acá como entidad vecina se deben redoblar esfuerzos para detener el crecimiento de una nueva modalidad en el crimen mexicano.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com