Intelecto Opuesto

La revisión de cuentas


A dos meses exactamente de que los actuales presidentes municipales dejen los cargos en los 84 ayuntamientos comienzan a surgir las denuncias por falta de transparencia al interior de las administraciones locales.

Un tema que en teoría debería estar completamente superado, pues los funcionarios llegan con cierto aprendizaje y experiencia, si no académica, política por lo menos, pues representan figuras públicas en sus demarcaciones.

Muchos de los actuales funcionarios municipales no son novatos, tienen bastantes años fungiendo en puestos similares a los que han accedido por estar inmiscuidos en la política hidalguense, que sin demeritar la forma como se consigue, se debe reconocer que no siempre son los mejores perfiles.

Cuando los partidos políticos lanzan a sus candidatos, se entiende que ya hubo una evaluación previa en donde se le involucra tanto al seleccionado como a su equipo de trabajo los lineamientos generales de un cargo, el cómo llevar la bandera de un partido y se supone que el respeto a la ideología y los estatutos.

Lo anterior no es garantía de que al llegar al poder se cometan excesos y no se trata de enjuiciar a nadie. Se sabe que en México imperan prácticas que siguen siendo parte de una cultura arcaica que permite que los gobernantes puedan hacer y deshacer a su antojo, aunque de la misma forma existen ya instituciones y políticas que buscan el combate a la corrupción y darle impulso a la transparencia.

Ayer la Auditoría Superior del Estado informó del inicio de dos procesos en contra de presidentes municipales por la falta de comprobación de gastos de cuentas de años pasados, específicamente en Santiago de Anaya y Xochiatipan; en semanas atrás, MILENIO Hidalgo dio cuenta de una denuncia en contra del tesorero municipal de Molango, quien afirma que sí roba de las arcas locales.

Vaya, si esto está ocurriendo en zonas en donde debería existir por naturaleza buen manejo y finanzas, pues son los dineros del pueblo, no quiero ni pensar lo que ocurre en ayuntamientos de grandes ciudades donde la información es más limitada; falta mucho para poder alcanzar ese nivel de transparencia que se requiere en el país, pero lo que queda claro es que es en los municipios en donde debe comenzar dicho trabajo.

No se puede llamar a un linchamiento masivo o a una cacería de brujas en todas las demarcaciones, pues muchas de las inconsistencias son más del tipo administrativo, por falta de rigor técnico de quienes elaboran expedientes, de quienes son encargados de áreas en donde se debe facturar, y hasta el momento tampoco hay municipios en donde se haya completado la instalación de oficinas locales de transparencia y acceso a la información. Este es un pendiente que deberán retomar las nuevas administraciones que comenzarán a trabajar en cada ayuntamiento a partir del mes de septiembre.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com